Cuando todo se derrumba. De Pema Chödron

Cuando todo se derrumba y estamos al borde de no se sabe qué, la prueba para cada uno de nosotros es permanecer en ese punto y no concretar. El camino espiritual no consiste en tratar de llegar al cielo y acabar accediendo a un lugar magnífico. Pema Chödron.


Que me perdone Pema Chödron, los derechos de autor y los motores de búsqueda de Google, pero me parece tan poderoso este capítulo de Pema Chödron, "Cuando todo se derrumba" de su libro "Cuando todo se derrumba", que no me sale otra cosa nada más que compartirlo. Me gusta acudir a él no sólo cuando tengo la sensación de que todo está fuera de mi control sino especialmente, cuando tengo la ilusión de que todo me va de maravilla.

🙏🏼

LA ABADÍA GAMPO está en una vasta explanada donde el cielo se funde con el mar. El horizonte se extiende hasta el infinito, y en ese vasto espacio vuelan las gaviotas y los cuervos. El marco es como un enorme espejo que exagera la sensación de que no hay lugar donde ocultarse. Además, como es un monasterio, hay pocas vías de escape: nada de mentir, de robar, de alcohol, de sexo o de salir.

La abadía de Gampo era un lugar al que yo había añorado ir, y como Trungpa Rinpoche me pidió que fuera su directora, acabé instalándome en él. Estar allí me permitió comprobar mi gusto por los grandes desafíos, porque el primer año que pasé allí me sentí como si me hubieran hervido viva.

Lo que me ocurrió al llegar es que todo se me cayó a pedazos. Todas las formas que había tenido de protegerme, de engañarme, todas las vías que había empleado para mantener mi brillante autoimagen... todo se cayó a pedazos. Por mucho que lo intentara no podía manipular la situación. Mi manera de hacer las cosas estaba volviendo locos a todos los demás, y eso era algo de lo que no me podía esconder.

Siempre había pensado que yo era una persona flexible y servicial que caía bien a casi todo el mundo. Había sido capaz de arrastrar conmigo dicha ilusión a lo largo de mi vida, pero durante los primeros años en la abadía descubrí que había estado viviendo en una especie de espejismo. No es que no tuviera buenas cualidades; simplemente, ya no era la mujer absolutamente maravillosa que me creía. Había invertido mucho en esa imagen de mí misma y ya no podía mantenerla más. Todos mis asuntos pendientes quedaron expuestos vívidamente, con precisión y en tecnicolor; y no sólo para mí misma, también para todos los demás.

Todo lo que no había sido capaz de ver de mí misma quedó patente de súbito y, como si eso no fuera suficiente, los demás podían opinar libremente sobre mí y mi manera de hacer las cosas. Me resultó tan doloroso que me preguntaba si volvería a ser feliz alguna vez. Sentía que me lanzaban bombas casi continuamente y que mis autoengaños estallaban por todas partes. En un lugar donde se practicaba tanto la meditación y el estudio no podía perderme en justificaciones e intentar culpar a los demás; esa vía de salida no estaba disponible.

Por aquel tiempo nos visitó un profesor, y recuerdo que me dijo: «Cuando seas una buena amiga de ti misma, tu situación también se volverá más amistosa.»

Ya había aprendido previamente esa lección y sabía que era el único camino posible. Solía tener un cartel puesto en la pared que decía: «Sólo en la medida en que nos exponemos a la aniquilación una y otra vez podemos hallar en nosotros aquello que es indestructible.» De alguna manera, antes incluso de oír las enseñanzas budistas, sabía que ése es el espíritu del verdadero despertar; tiene mucho que ver con soltarlo todo.

En cualquier caso, cuando nos desfondamos y no podemos encontrar nada a lo que agarrarnos, sentimos un gran dolor. Es como el lema del Instituto Naropa: «El amor a la verdad te pone en el sitio.» Puede que tengamos una visión romántica de lo que eso significa, pero cuando la verdad nos tiene clavados, sufrimos. Nos miramos en el espejo del baño que refleja nuestros granos, nuestro rostro que revela el paso de los años, nuestra falta de bondad, nuestra agresión y timidez... todo ese material.

Aquí es donde entra en escena la ternura. Cuando las cosas se muestran inestables y nada funciona quizá nos demos cuenta de que estamos a punto de entrar en algo. Tal vez entendamos que es un lugar muy tierno y vulnerable, y que la ternura puede ir en ambos sentidos. Podemos encerrarnos en nosotros mismos y estar resentidos o podemos entrar en contacto con esa cualidad palpitante. Definitivamente, hay algo tierno y palpitante en la sensación de no tener dónde agarrarse.

Es una especie de prueba, el tipo de prueba que necesitan los guerreros espirituales para despertar sus corazones. A veces nos encontramos en ese lugar a causa de una enfermedad o de una muerte, y experimentamos una sensación de pérdida: pérdida de nuestros seres queridos, pérdida de nuestra juventud, pérdida de nuestra vida.

Tengo un amigo que se está muriendo de sida. Antes de que me fuera de viaje, estuvimos hablando y me dijo: «Yo no quería que me sucediera esto, lo odié y me dejó aterrorizado. Pero esta enfermedad ha terminado siendo el mayor regalo.» Y continuó: «Ahora cada momento es precioso para mí. Toda mi vida significa mucho para mí.» Algo había cambiado realmente y se sentía preparado para morir: algo horroroso y pavoroso se había convertido en un regalo.

Que todo se nos venga abajo es una prueba y también una especie de curación. Pensamos que la cuestión es pasar la prueba o superar el problema, pero en realidad las cosas no se resuelven. Las cosas se caen a pedazos y después éstos se vuelven a juntar. Simplemente sucede así. La curación proviene del hecho de dejar espacio para que todo esto ocurra: espacio para la pena, para el alivio, para la aflicción y para la alegría.

Podemos pensar que algo nos va a producir placer, pero no sabemos qué va a ocurrir en realidad. Podemos pensar que algo nos va a hacer sufrir, pero tampoco lo sabemos con certeza. Lo más importante de todo es dejar sitio para el no saber. Tratamos de hacer lo que pensamos que nos puede ayudar, pero no sabemos. Nunca sabemos si nos vamos a caer redondos o si vamos a poder aguantar derechos. Cuando vivimos una gran decepción, no sabemos si ahí se acaba la historia; también podría ser el principio de una gran aventura.

Leí en alguna parte sobre una familia que tenía un único hijo. Eran muy pobres y su hijo era la cosa más preciosa para ellos; lo único importante era que algún día les podría aportar prestigio y ayuda financiera. Un día el hijo se cayó de un caballo y quedó cojo. Aquello parecía el final de sus vidas. Dos semanas después llegó el ejército al pueblo y reclutó a todos los jóvenes sanos y fuertes para enviarlos a la guerra, mientras que a él se le permitió quedarse y cuidar de su familia.

La vida es así. No sabemos nada. Decimos que las cosas son buenas o malas, pero en realidad no lo sabemos.

Cuando todo se derrumba y estamos a punto de no se sabe qué, la prueba para cada uno de nosotros es quedarnos en ese punto, en ese límite, y no concretar. El camino espiritual no consiste en tratar de llegar al cielo y finalmente acceder a un lugar magnífico. De hecho, esta manera de mirar las cosas es lo que nos hace ser desgraciados. Pensar que podemos encontrar placeres duraderos y evitar el dolor es lo que en budismo se llama samsara, un ciclo sin salida que da vueltas y vueltas interminablemente y nos causa un gran sufrimiento. La primera de las nobles verdades del Buda señala que el sufrimiento es inevitable para los seres humanos mientras pensemos que las cosas son duraderas, que no se desintegran, que podemos contar con ellas para satisfacer nuestra necesidad de seguridad. Desde este punto de vista, la única vez que podemos estar plenamente seguros de lo que está ocurriendo es cuando nos quitan la alfombra de debajo de los pies y no encontramos dónde aterrizar. Podemos emplear estas situaciones para despertar o para echarnos a dormir. Este momento —este mismo instante sin base ni lugar al que aferrarse— es la semilla para cuidar de aquellos que necesitan nuestros cuidados y para descubrir nuestra bondad.

Recuerdo vívidamente un día de principios de primavera en el que toda mi realidad se desfondó ante mí. Aunque era antes de haber oído hablar de las enseñanzas budistas, experimenté algo que algunos describirían como una auténtica experiencia espiritual. Ocurrió cuando mi marido me dijo que estaba teniendo una aventura sentimental. Vivíamos en el norte de Nuevo México y yo me encontraba de pie frente a nuestra casa de adobe tomando una taza de té. Oí llegar su coche y el golpe de la puerta al cerrarse. A continuación giró la esquina y sin previo aviso me dijo que tenía una aventura y quería el divorcio.

Recuerdo el cielo y lo grande que era. Recuerdo el sonido del río y el vapor que salía de la taza de té. No había tiempo ni pensamiento, no había nada: sólo una quietud profunda e ilimitada. Poco después volví en mí, tomé una piedra del suelo y se la tiré.

Cuando la gente me pregunta cuál fue mi vía de entrada en el budismo siempre les digo que entré porque estaba muy enfadada con mi marido, pero la verdad es que me salvó la vida. Cuando mi matrimonio se desmoronó, traté denodadamente, por todos los medios a mi alcance, de volver a encontrar algún tipo de comodidad, de seguridad, algún lugar de descanso que me fuera familiar.

Afortunadamente para mí no pude encontrarlo. Sabía instintivamente que mi única salida era la aniquilación de mi viejo yo dependiente. Entonces fue cuando puse en la pared el cartel que antes he mencionado.

La vida es un buen maestro y un buen amigo. Con sólo que podamos darnos cuenta de ello, vemos que las cosas están siempre en transición. Nada sucede al gusto de nuestros sueños. El hecho de sentirse fuera de sitio, en un estado de descentramiento, es una situación ideal, una situación en la que ya no permanecemos atrapados y podemos abrir nuestros corazones y mentes más allá de sus anteriores límites. Es un estado muy sensible, no agresivo y de final abierto.

Permanecer en esa agitación —permanecer con el corazón roto, con el estómago revuelto, con el sentimiento de estar desvalido y queriendo venganza—, ésa es la senda del verdadero despertar. Adherirse a esa incertidumbre, pillarle el truco a relajarse en medio del caos, aprender a no tener pánico: ésta es la senda espiritual. Desarrollar la habilidad de pillarnos a nosotros mismos, de pillarnos bondadosa y compasivamente: ésta es la senda del guerrero. Pillarnos una y otra vez, nos guste o no, cada vez que estemos aferrándonos al resentimiento, a la amargura o a la justa indignación, y cada vez que estemos aferrándonos a lo que sea, incluso a la sensación de alivio o al sentimiento de estar inspirados.

Podemos pensar cada día en las agresiones que ocurren en el mundo, en Nueva York, en Los Ángeles, Halifax, Taiwan, Beirut, Kuwait, Somalia, Irak, en todas partes. En todos los lugares del mundo alguien golpea a su enemigo y el dolor va aumentando en una espiral infinita. Reflexionemos sobre este hecho cada día y preguntémonos: «¿Voy a añadir más agresividad al mundo?» Cada día, cuando las cosas llegan al límite, planteémonos la pregunta: «¿Voy a practicar la paz o voy a ir a la guerra?»


Gracias 🙏🏼

Sobre hablar y guardar silencio


Desde hoy, empezaré también a compartir pequeñas entradas con algún contenido que me inspira.

En esta ocasión, se trata de un vídeo sobre hablar y guardar silencio, de los indios Lakota. Lo conservo desde hace años.




Si no pudieras verlo, te dejo a continuación el texto del vídeo y el enlace de la canción, para que la escuches mientras lo lees.

"Nosotros los indios sabemos del silencio. No le tenemos miedo. De hecho, para nosotros, es más poderoso que las palabras...

Nuestros ancianos fueron educados en las maneras del silencio y ellos nos transmitieron ese conocimiento a nosotros.

Observa, escucha y luego actúa, nos decía. Ésa es la manera de vivir.

Observa a los animales para ver cómo cuidan a sus crías.
Observa a los ancianos para ver cómo se comportan.
Observa al hombre blanco para ver qué quiere.

Siempre observa primero. Con corazón y mente quietos. Y entonces aprenderás.
Cuando hayas observado lo suficiente, entonces podrás actuar.

Con ustedes, es lo contrario.
Ustedes aprenden hablando.
Premian a los niños que más hablan en la escuela.
En sus fiestas todos tratan de hablar.
En el trabajo siempre están teniendo reuniones en las que todos interrumpen a todos, y todo hablan cinco, diez o cien veces... y le llaman "resolver un problema".

Cuando están en una habitación y hay silencio, se ponen nerviosos. Tienen que llenar el espacio con sonidos. Así que hablan impulsivamente, incluso antes de saber lo que van a decir.

A la gente blanca le gusta discutir. Ni siquiera permiten que otro termine una frase. Para los indios esto es muy irrespetuoso e incluso muy estúpido. Siempre interrumpen.

Si tú comienzas a hablar, yo no voy a interrumpirte. Te escucharé. Quizás deje de escucharte si es desagradable lo que estás diciendo, pero no voy a interrumpirte. Cuando termines, tomaré mi decisión sobre lo que dijiste, pero no te diré nada si no estoy de acuerdo, a menos que sea importante... por el contrario, simplemente me quedaré callado y me alejaré.

No hay nada más que decir. Pero eso no es suficiente para la mayoría de la gente blanca. 

La gente debería pensar en sus palabras como si fuesen semillas. Deberían plantarlas y luego permitirlas crecer en silencio.

Nuestros ancianos nos enseñaron que la tierra siempre nos está hablando, pero que debemos guardar silencio para escucharla. Existen muchas voces además de las nuestras... Muchas voces...



Extractos del libro "Ni lobo ni perro. Por senderos olvidados con un anciano indio". Kent Nerburn.



"Guarda tu lengua en la juventud", dijo el viejo jefe Wabashaw, "y en la vejez quizá madures un pensamiento que sea de utilidad a tu pueblo.

Ohiyesa/Dr. Charles A. Eastman, Dakota Santee 1902.


Wakan Tanka, Gran Misterio,
enséñame a confiar en mi corazón,
en mi mente,
en mi intuición, 
en mi sabiduría interna,
en los sentidos de mi cuerpo,
en las bendiciones de mi espíritu.

Enséñame a confiar en estas cosas,
para que puedo entrar en mi Espacio Sagrado
y amar más allá de mi miedo,
y así caminar en equilibrio
con el paso de cada glorioso Sol
y gloriosa Luna,


Anónimo.




Fin. Transcripción del vídeo compartido arriba, creado por Lichamino. Youtube.




He recordado este otro vídeo, donde se re introdujeron lobos en el Parque Yellowstone y lo que sucedió. No he contrastado si es cierto, pero me ha parecido una belleza.




Foto de Thomas Bonometti en Unsplash.


¡Feliz domingo!

Mis recursos y recuerdos deportivos


Los estudios revelan que recordar momentos felices nos ayuda a ser más felices en el presente. 



Esto se lo leí a Gretchen Rubin en su libro "Objetivo: Felicidad". Concretamente lo leí el pasado noviembre y desde entonces, estaba deseando sentarme a escribir y recordar diferentes momentos súper felices. Hoy familia, me siento con mis "recuerdos deportivos".

[¿Sabes? Empecé a escribir este artículo en enero y estamos a marzo 😄 Pero, dadas las circunstancias, antes de compartir mis recuerdos, voy a compartir mis recursos favoritos a día de hoy, por si te gustan a ti también y te invitan a moverte].


RECURSOS

Me encanta hacer ejercicio en casa, en especial porque puedo ir a mi ritmo y estoy mucho más centrada. Para mí, hacer ejercicio es otra forma de meditación activa. Lo de hacer ejercicio en casa es un básico. Aunque me encanta probar nuevas actividades, lo que te comparto a continuación siempre vuelve.

Primero, me encantan las hojas de seguimiento de hábitos e ir tachando cada día. Llevaba tiempo sin tener uno y justo antes de ayer me creé este


Lo terminé tarde y hay algunos defectines. 


Esta plantilla la tengo colgada en la pared de mi escritorio de trabajo. Suelo hacer ejercicio por la mañana nada más levantarme. Y en estos días, a veces hago otra sesión por la tarde.

Los tipos de ejercicio que más me gustan son los relacionados con fuerza y flexibilidad. Son dos cualidades físicas como dos cualidades mentales que me gusta entrenar.

Cardio

Para empezar, para terminar o para intercalar entre los workouts, suelo hacer cardio y mis favoritos están en este canal de YouTube.



Incluso cuando me da pereza hacer ejercicio, este canal me salva. Tiene vídeos desde los 5 minutos, así que no hay excusa. También puedes encontrar entrenamientos para diferentes zonas, aunque yo siempre acudo a los de cuerpo completo.

Fuerza

De fuerza, si ya me conoces, sabrás que he probado todas las aplicaciones habidas y por haber. Algunas van desde los 8€/mes y otras hasta los 20€/mes, esto es lo máximo que me he encontrado.

Mark Lauren

Como biblioteca de ejercicios y progresiones, hay un libro fantástico: "Musculación sin aparatos" de Mark Lauren. He ido a buscarlo en Amazon y me indica que lo compré en agosto del 2015. ¡Ojo!.



Kaila Itsines

Otra de mis opciones recomendables por el formato de entrenamiento es la Guía BBG (Bikini Body Guide - 12 semanas) de Kaila Itsines. Se trata de un circuito "A" y un circuito "B", donde cada uno consta de 4 ejercicios. Más bien es trabajo de resistencia y cardio.

El workout consiste en hacer 4 sets (A, B, A, B) de 7 min cada uno:

Circuito A: 7min / Descanso 90s  
Circuito B: 7min /  Descanso 90s 
Circuito A: 7min / Descanso 90s 
Circuito B: 7min /  Descanso 90s 


3 días a la semana trabajo de resistencia. Las últimas semanas son 4 días.
2 días para cardio a elegir entre una sesión de baja intensidad pero constante durante 35-45 min ó una sesión de HIIT, de 10-15 min (ejemplo, sprint 1 min/andar 1 min) 
1 sesión de estiramiento (le llama rehabilitación).

Thenx

Lo que más me ayuda pasar a la acción es no pensar qué voy a hacer. Esta app (Thenxs), aunque tiene planes de pago, todos los días publica gratis un entrenamiento con ejercicios de calistenia.

Estos son el tipo de ejercicios que me encantan. En la biblioteca puedes seleccionar otro, si el grupo muscular del día no te apetece.

Se trata de una lista de ejercicios donde indica segundos o repeticiones y número de rondas a realizar. No suele durar más de 45min. Incluye calentamiento pero no estiramiento.



Este es Chris Heria, creador, o al menos uno de ellos, de la app que te comento. Además él tiene su propia app, que lleva su propio nombre. Me gusta porque es muy exquisito y limpio con la técnica. Al menos, yo sin entender y desde fuera, me gusta cómo luce. Me inspira mucho.

12 minutes Athlete (Krista)

Mi favorito ahora mismo. Este canal me encanta porque en vídeos muy cortos te muestra diferentes formas de conseguir algunas habilidades como las sentadillas a una pierna, hacer el pino, etc., y tiene publicados algunos workouts de 12 min muy chulos y que realmente te ponen el corazón a mil. Tengo el ebook y la app.




Sean estos u otros, tenemos muchísimos entrenadores/as compartiendo sus rutinas online y como antigua compañera de muchos de ellos, si no has entrenado nunca con entrenador personal, tienes que probarlo. Primero porque aprendes a ejecutar bien la técnica y esto es salud. Segundo avanzas más rápido. Tercero tu compromiso y concentración es mayor. Desde luego, tienes una visión más profunda de lo que estás haciendo.

Freestyle

Y si no te convence nada pero sabes el tipo de ejercicios que te gustan... mi opción es el estilo libre. Tengo un Timer (aplicación) en el móvil donde he configurado diferentes sets para hacer ejercicio con los sistemas que me gustan.





Estiramiento
Para acabar, hago esta tabla


Y este otro lo pongo por compartir esta página. Me parece chulísima. Un diseño muy original y que invita a hacer los workouts. También con entrenamiento del día, filtro por grupos musculares, retos y mucho más. 




Flexibilidad

Definitivamente Yoga. Como me conocéis, para mí Yoga es más que una práctica física, pero aunque no realices la práctica con esta intención, te puedes llevar otros beneficios.

Mis opciones favoritas son

Brenda Medina


Tienes estos 21 días que están muy bien y genial si crees que el Yoga es aburrido. 

Laruga Glaser

La rutina que aquí comparto la hacía sobre todo cuando vivía en el campo el año pasado. Se trata de una parte de la primera serie de Ashtanga Yoga. Este tipo de yoga es uno de los más atléticos. Laruga me gusta todo lo que transmite: entrega, disciplina, concentración. 



Xuan Lan Yoga

A Xuan la encontré buscando un vídeo de yoga de pie. Sí, para hacerlo solo de pie. Y mira, ahora viene muy bien. Me gustan mucho sus explicaciones.


Ramiro Calle

Si quieres profundizar un poco más acerca del yoga, Ramiro Calle tiene como 40 días de yoga seguidos. Son clases cortitas (aunque algunos ejercicio notarás que te sube la frecuencia) e incluye una breve meditación al final.


André Van Lysebeth

Tiene varios libros profundos sobre el tema y en uno de ellos tiene una tabla, con una secuencia de yoga que me gusta mucho y había olvidado añadir. La veo muy completa y una de mis favoritas.




Y hasta aquí mis fit-consejos 😄
Ahora sí, a por los recuerdos que era la idea original 😄





RECUERDOS

Mis primeros recuerdos del deporte se remontan al colegio, cuando me apunté a balonmano y que sólo se me dio bien el último día antes de marcharme 😄

En balonmano. Podréis pensar que es uno de mis hermanos, pero soy yo. 😄 

Posterior a este recuerdo no tengo nada más en mis carpetas hasta 2014.

Entre medias, mi actividad física era nula. En tiempos de descargas masivas en el Emule, llegué a bajarme todo tipo de vídeos como "Brazilian Body Workout", "Discover Bellydance with Veena & Neena", "Hemalayaa: Bollywood Party Workout", "Cindy Crawford: Shape your body"

... Muy variopinto todo, pero pasaba más tiempo mirándolos e imaginándome haciéndolo, que propiamente practicándolos, jajaja. También en Youtube veía algunas rutinas.

Era un tanto curioso estar con la ropa de deporte delante del ordenador decidiéndome qué hacer (me apetecía todo), y finalmente no hacer nada.

Y ahora sí, 2014, 28 años, me tomo más en serio esto y me descargo un pdf para hacer ejercicio: Freeletics (ahora ya una aplicación).




Aprovecho para mostrarte una captura de mi carpeta Fitness

Como ves, no me aburro 😄


Muy al poco, y no sé cómo, encontré un grupo de entrenamiento funcional al aire libre: AUT. No sólo me enamoraron los entrenadores de mi zona, Chari y Edu (y Rubén, su fundador, que conocí más tarde), sino que me encantaba entrenar así, en un parque, con bombonas de butano, con los árboles, con los bancos, con el suelo, con las kettlebells... Estos momentos me reportaban mucha felicidad porque además de que me gustaba el tipo de ejercicios y estar al aire libre, se hacía en grupo; el disfrute se multiplicaba.

Freeletics tenía una frase que decía: "Aquel que dice que el sol es felicidad, nunca ha entrenado bajo la lluvia". Con AUT tengo un recuerdo lloviendo a mares, entrenando debajo de un árbol, calada, pero con unas sensaciones increíbles.

Saltando un murito de ruedas. Mira mis rodillas.

Actividades extras que realizaban, como defensa personal.

Lo chulísimo de AUT es que cada mes enfocaban el entrenamiento a una actividad, más bien a un reto mensual, a una EXPERIENCIA. Cuando aterricé, un mes habían hecho una carrera con ciegos, otro mes surf... Yo fui a la de snow. Era la primera vez que sentía aquello de conectar con un mega grupo de personas afines, llenas de buen rollo con ganas de superarse así mismas.



2015

¡Cómo me lo pasé! Adoro estas convivencias. Desde aquí, una abrazo para todos.

Así que con AUT trabajaba la fuerza dos días y me apetecía tener otro día de cardio. Fue como encontré el Club Corredores, otra mina de buen rollo y recuerdos felices. Guardo mucho cariño a los entrenadores: Jorge, Aitor, Pedro, Quique, David, Víctor, Fermín... Nos aportaron tanto técnica, motivación, dar siempre un poco más en cada entreno, progreso y sobre todo, muchas risas 😄


Perdonad la calidad. Estoy descargando de facebook 😋 Estoy abajo a la izquierda. (2014)

Y su dosis de Social Training 😉

2014. Mi primera San Silvestre Vallecana. 

2016. Con las chicas. Echo en falta a María Pelassso en esta foto. La primera acogida vino con Roxana, Sandra, Laura... que me sacaron a correr fuera del Club por las calles de Sanse y me animaron tanto. 


Más majas que las pesetas. Risas no faltaban. María, Vane, Besaida, Bego, Mariña, Roxana, Bea...


2016. Cena de Navidad con las chicas del Club 💙

2017. Me dijeron: "Gemma, si corres 10, corres 20". Y así fue como me apunté a mi primera media maratón.


No iba sola. La Marea Azul 💙

2014. Entre medias había otras escapadas como volver a coger la bici por primera vez después de la adolescencia y hacer 65km. ¡Ojo! Vías verdes. Ruta de Ambite a Morata de Tajuña. Gracias Jony ;).

Y esta otra salida con el grupo de Triatlón del mismo Club. Sólo les vi para la foto. 2015.

2016. Carrera Navideña en el Circuito del Jarama. Desde luego he cogido la más favorecida, jajaja.

Y ya que estamos, una carrera 13km y 25 obstáculos, llámese Farinato Race. 2017.

Por mucho que se sorprenda mi antiguo compi Sergio Larraya, ¡Sí! Quedé la 2º de la brigada femenina. Es decir, mujeres entre 30 y 34 años 👏🏼😄 Que no habrían más de 30 en total, pero ahí estaba yo :)  2017

Compartir retos es lo más. Tienen razón los estudios sobre lo de que recordar momentos felices te hace más feliz en el presente.

Otra media maratón en Formentera. Creo que fue la 3º y última. 2017. 

Un viaje que nos dejó esta foto tan tan chula y que recuerdo con tanto cariño.

Cuerda Larga. Tendré que volver a preguntar a mi amigo extramotivado extremo Javi, quien me invitó a esta aventuraza, pero creo que fueron más de 30km. Javi dice que hay que pilotar un deporte de agua, otro de aire y otro de tierra, jajaja. 2017.

Un poquito de skate con Charly Windsurfy, cuando vivía en San Agus. 2017. Aquí parezco hasta pro, pero espérate al siguiente.



Añadir que era mi primer día (y último) de skate. 


De San Agus salieron otras aventuras como Surf en Portugal. Gracias Charly 🤙🏼




El minuto de vídeo es sólo haciendo eso. En San Agus.




Calentando con el IndoorBoard a las 7.30h. ¡Así se empieza el día, con movimiento y risas! En San Agus. Jo lo estoy viendo y quiero tener el mío.


Salida nocturna de trail con los compis del Club Corredores. Estuvo muy chulo. 2017.



Esto es lo que pasa cuando te pilla un entrenador personal por banda, en este caso Sergio Larraya, te reta y te vienes arriba. Por mi cuenta cogía 30, 40... 50kg y me llevo a 75kg. 



Más intentos de pino en 2017. A día de hoy sigo queriendo mantenerme en pino sin apoyarme en la pared. La constancia no es mi fuerte.



2018. Hacía tiempo que había dejado el Club Corredores. Es fácil engañarme para participar en lo que sea, en esta ocasión, unos relevos. Me apunto a todo. Pero madre mía como me pesaba el trasero... había cogido además unos 3-4kg. Iba lentísima pero me lo pasé muy bien.



Vídeo de relleno haciendo el pino. No tengo más cosas en 2018. 😄



2019. Me parto de risa siempre con este vídeo. Mi vida es un retomar la actividad física siempre, jajaja. Salida a Navacerrada con Charly. El resto, se explica en el vídeo. (Posiblemente haga otro post de rutas).



Me racioné los burpees por el camino. Hay uno último en esta serie pero ya estoy menos digna, y que por tanto, me reservo.



En 2019, estuve unos meses viviendo en el campo. Allí hacía yoga con vídeos de youtube. Al volver a la ciudad, quise retomar la actividad física y no se me ocurrió otra cosa que apuntarme a un intensivo de acrobacias 😄




Con la profe



Ya que estamos lo intentamos.



Algunos ejercicios de calentamiento.



Mini coreo con el aro. Desde fuera si no lo habéis visto nunca no sé como lo veis. Yo muy rígida. Muchos de mis compis ahí venían de gimnasia rítmica, acro yoga, etc.  No tengo vídeos con las telas y es pena porque también aprendimos algunas figuras.


Este curso intensivo de acrobacias fue en agosto. En septiembre decido probar con algo que siempre me había apetecido: ¡CROSSFIT 💪🏼! Me apunté al Quimera.

Entrada a Quimera

La pizarra y un WOD cualquiera



Me ENCANTA el CrossFit. Desde luego que junto al yoga, son mi tipo de ejercicios favoritos. Jo qué pena que no tenga grabado ningún vídeo. Los profesores de 10. Lidia, Edu, Nacho... Manuel apenas coincidí... Son Aprender, son buena técnica, sufrir, motivación y disfrutar. El ambiente era sensacional. Muy muy buen rollo. Compis muy TOP. Y la mezcla de pique y compañerismo me gusta. 

Con Agus, mi súper compi en una competi de final de año. Quedamos los 5º, clasificados para disputar la final. Este día tenía la comida de Navidad con mis amigas. No contaba yo con esta sorpresa, dudaba si irme o quedarme. Finalmente me fui en esta fase. ¡Qué feo! Fue otra pasada de día, de ambiente. Con Agus conocí lo que era el Compex. Es número uno con esta tecnología, y además tratando sobrecargas y lesiones. 


Estuve hasta diciembre. En mi paso por acrobacias, tuve una caída a la altura de vídeo viral. De hecho, me dolía respirar en su momento. No asistí a ningún profesional de la salud ni médico pensando que se me pasaría. Pasaban los meses y no se me iba, así que decidí pausarlo. Al mes siguiente me apunté a yoga. También le tenía muchas ganas y podría venirme muy bien. De nuevo, todo un acierto. Pero en vista de que en febrero seguía con molestias al cambiarme de postura en la cama, me pareció buena idea ir por fin a tratarme. A día de hoy, finales de marzo, parece que se ha disipado.


Para acabar, otra de mis ilusiones: los pistols o sentadillas a una pierna. Aquí el camino que de practicarlo más a menudo, los tendría ya en mi mochila de habilidades. Llegarán...




Y esto es todo, familia y amig@s 😃 Ha sido como invitarte a tomar un café y enseñarte mi álbum de recuerdo deportivos.



❤️