¡Vipassana para todos!



Familia, amig@s,

Después de que mi madre estuviera a punto de llamar a la Guardia Civil creyendo que me había ido a una secta, y los que tras varios días de no conectarme, querían contactar a mi familia para saber si me había pasado algo... os cuento dónde he estado los últimos 12 días.

Desde hace tiempo quería hacer un retiro y aprender a meditar. En Candeleda, cerca de donde estoy viviendo ahora, hay uno de ellos. Aquí imparten Cursos de Vipassana, la técnica de meditación de Buddha. Vipassana significa ver las cosas tal y como son.


Yo no meditaba. Al menos no como he aprendido. De vez en cuando me ponía una meditación guiada en YouTube, que son geniales, pero me faltaba algo. 

Mi motivación para aprender a meditar, no era sólo por mejorar mi dominio mental, o encontrar una permanente paz interior pase lo que pase, o mitigar el vacío existencial que a veces se presenta… sino porque tengo mucha curiosidad por comprender la vida. Y vale, también experiencias místicas, no te lo voy a negar. 

Me apetece compartir lo que aprendí allí, primero porque me parece útil, y segundo, porque me sirve de apuntes para recurrir a ello cuando lo necesite.



LO PRIMERO DE LO QUE HABLAN: EL SUFRIMIENTO HUMANO

Durante los 10 días del curso aprendimos no sólo una técnica para meditar (adiestrar la mente), sino también lo que ellos llaman: el arte de vivir. 

A estas alturas ya no nos sorprende escuchar que la desdicha que sentimos en algunos momentos, no están en las situaciones o personas de ahí fuera, si no que están en nuestro interior, en cómo reaccionamos ante ello. 

¿Y qué hay en nuestro interior? DESEO. 

Te dicen que la raíz de todo sufrimiento es el deseo. Deseo de que las cosas sean como nosotros queramos. Deseo de tener algo que no tenemos. Deseo de que alguien se comporte diferente. Deseo de que dure una situación para siempre. Deseo de que acabe otra de una vez por todas. 

Allí, nos hacen darnos cuenta de que constantemente estamos creando negatividad. Anhelamos sensaciones placenteras. A veces no nos damos cuenta. Cuántas veces a lo largo del día uno se puede sentir descontento, insatisfecho, irritable, inseguro, con dolores… Yo pensaba que apenas hacía uso de la queja, pero después de tanto tiempo a solas, me di cuenta de que me quejaba muchísimo más de lo que creía.

Son pequeños momentos, pero cada una de estas negatividades crea un nudo mental. Cada uno de estos nudos es tensión interna y la tendencia de reaccionar de una determinada manera. A mí esto me resuena en casa. Fuera de ella, pocos me habrán conocido enfadada. En la familia, ciertos comentarios pueden sacarme de mis casillas. Aún cuando reflexiono después sobre cómo hacerlo mejor, me sale automático. El resultado de todo deriva en desdicha.

Las buenas noticias es que tiene solución. Habrá muchas. La que yo aprendí allí se llama Vipassana.


¿EN QUÉ CONSISTE LA MEDITACIÓN VIPASSANA?

Vipassana significa ver las cosas como realmente son. Ver las cosas realmente como son, es observar sin juzgar.

En el curso, nuestro marco de trabajo es el cuerpo.

Las instrucciones son observar la respiración y las sensaciones corporales con la mente atenta y ecuánime.

Atención y ecuanimidad (equilibrio perfecto ante cualquier situación, sea agradable o desagradable), son dos cualidades que entrenamos en el curso.

Lo que te voy a comentar ahora es mi interpretación de novata y con lo que me quedé sobre cómo funciona esto. Escribirlo me ayuda a ponerlo en orden y quizá, comprenderlo mejor.

Se supone que con este tipo de meditación eliminamos nudos mentales que son los que nos ocasionan la infelicidad y en muchos casos, se somatizan en dolores y enfermedades.

El mayor momento de pureza que nuestra mente puede alcanzar, se logra cuando está en estado de observación. Únicamente observación. Sin desear ni rechazar lo que está pasando. 

Meditar se parece más a OBSERVAR que a dejar la mente en blanco. Observar todo lo que ocurre dentro del cuerpo.

Los pensamientos nos distraen, pero a base de practicar, se quedan en un segundo plano. La mente no se puede quedar en blanco. La mente piensa como el corazón late. Pedirle a la mente que deje de pensar es como pedirle al corazón que deje de latir. 

Por lo visto, toda esa negatividad enterrada en el inconsciente, se manifiesta en el cuerpo en forma de dolor u otras sensaciones (como cosquilleo, calor, punciones, etc), durante la meditación.

Te explican que las sensaciones surgen y desaparecen, y que tenemos que observar objetivamente y atravesar este fenómeno.

Sólo haciendo esto, penetras en el dolor y lo liberas. Desde luego hay que verse allí, tantas horas sentado, padeciendo todo tipo de dolores, cuando no es una rodilla, es la espalda, cuando no un pie... pero es alucinante cuando lo logras, aunque no siempre, que te duela una zona y permanezcas sin reaccionar, ni positiva ni negativamente, ni cambiar la postura para aliviarte, y al cabo de un rato, a veces corto, a veces largo, desaparezca. Realmente sentía una liberación momentánea.

Así que, aparece una sensación. Observas con atención y ecuanimidad. Desaparece la sensación. Se libera un nudo mental.

Con este ejercicio, además de purificar la mente de todas la negatividades que hemos creado, empezamos a cambiar el patrón que tenemos de reaccionar.

Con mucha práctica, puedo ser capaz de no reaccionar automáticamente ante uno de los comentarios que mencionaba más arriba en la familia. Ahora que actualizo esto y han pasado unos meses, he notado algunos progresos en cuanto a contestar mejor, aunque por dentro mi reacción sigue siendo de cierto enfado.

Goenka lo define como una operación quirúrgica en la mente. Goenka es el maestro con quien tenemos cita todas las noches a las 19.00h, en la sala de meditación. Es uno de los momentos que más me gustan. Hay momentos que te partes de risa, tanto por las historias para ilustrar una enseñanza, como los comentarios con los que te sientes 100% identificado.

Me encanta también el que dobla la voz al español. Su acento, su entonación y expresiones como "¡Esto es maravilloso!". Os buscaría una audición, pero si pensáis ir, perdería toda la gracia. Así que me voy a contener.

Otra de las cosas que más me gusta del Vipassana es que únicamente se centra en observar la realidad del cuerpo y la mente, sin alterar nada.

Sin mantras, sin recitar palabras, sin modificar la respiración, sin movimiento, sin visualizaciones, sin adorar a ningún Dios... Observación pura y dura de la realidad del momento. Esto es muchísimo más profundo que lo que estamos acostumbrados a leer sobre meditación. Al menos yo.


Después de un buen rato masticando lo que había escrito anteriormente para explicarlo como lo entiendo hoy, después de otros tantos meses, se me ocurre mirar lo que pone en la página oficial y con menos palabras, lo explican mucho mejor:

Vipassana, que significa ver las cosas tal como realmente son, es una de las técnicas más antiguas de meditación de la India. Fue redescubierta por Gotama el Buda hace más de 2.500 años y fue enseñada por él como un remedio universal para males universales, es decir, como un arte: El arte de vivir. Esta técnica no sectaria tiene por objetivos la total erradicación de las impurezas mentales, y la resultante felicidad suprema de la completa liberación. La curación, no meramente la curación de las enfermedades, sino la curación esencial del sufrimiento humano, es su propósito. Vipassana es un sendero de auto-transformación mediante la auto-observación. Se concentra en la profunda interconexión entre mente y cuerpo, la cual puede ser experimentada de manera directa, por medio de la atención disciplinada dirigida a las sensaciones físicas que forman la vida del cuerpo, y que continuamente se interconectan con la vida de la mente y la condicionan. Es este viaje de autoexploración a las raíces comunes de cuerpo y mente, basado en la observación, lo que disuelve la impureza mental, produciendo una mente equilibrada, llena de amor y compasión. Las leyes científicas que operan en nuestras sensaciones, sentimientos, pensamientos y juicios llegan a hacerse evidentes. Mediante la experiencia directa, se comprende la naturaleza de cómo uno crece o decrece, de cómo uno produce sufrimiento o se libera de él. La vida se va caracterizando por una intensificación de la conciencia, por la ausencia de engaño, por el auto-control y la paz. – Web Dhamma Sacca

Jolines... Qué diferencia. 😅

Alrededores de Dhamma Sacca. Candeleda. Ávila.



UN DÍA EN EL RETIRO DE DHAMMA SACCA

El día empezaba a las 4am y finalizaba a las 21pm. Hacíamos tres comidas vegetarianas: desayuno, comida y merienda, seguidas de un descanso. Después de cada comida solía darme un rico paseo, aprovechando las vistas al Almanzor. El resto de las horas estaban destinadas a la meditación.


He hecho un horario para que se vea claro :)

Horario del día



CREANDO LAS BUENAS CONDICIONES PARA LA PRÁCTICA

El código de conducta

Para llevar la práctica en las mejores condiciones posibles, teníamos un Código de Conducta, que consistía en:

Los cinco preceptos de la conducta ética o cumplir Sila: abstenerse de matar, abstenerse de robar, abstenerse de mentir, abstenerse de conductas sexuales inadecuadas y abstenerse de consumir sustancias intoxicantes.

Noble Silencio. Permanecer callados durante los 10 días del curso (hablamos el primero y el último, estamos 12 días en total allí). Si habláramos, surgirían nuevas ideas, más comidilla para la mente. También podemos incumplir sila, mintiendo, exagerando, etc.

Evitar el contacto físico y visual directo. 

Vestimenta discreta, cómoda, que no sea excesivamente ajustada o llamativa.

No hacer ejercicios o movimientos que puedan distraer a los compis.

Separación de hombres y mujeres. La distribución de los espacios están diseñados para mantener mujeres y hombres separados. Sólo coincidíamos en la sala de meditación y accedíamos a nuestro área por nuestra puerta correspondiente.


Todo este tinglado de la conducta y los estímulos externos se mantienen a ralla para favorecer la concentración.

Cuando el objetivo de adiestrar la mente te lo tomas en serio, no te extraña la idea de que haya gente que se marche a una cueva.

Conforme pasan los días, te sientes cada vez más calmado. Estamos a dieta de estímulos, sin móvil, sin hablar, sin mucho que ver, sin libros, sin si quiera un cuaderno para escribir… esto facilita mucho la tarea.


El gong que marcaba el inicio y final de las meditaciones.


EL DHARMA (dhamma). EL KARMA (kamma).

Me llevo más vocabulario en sánscrito (y pali) 😌. Me encanta cómo suenan y ubicar un poco más estos conceptos, que andaba perdida a pesar de leer de vez en cuando sobre estas cosas.

Dharma es ley y se refiere a las leyes de la naturaleza.
Una de ellas es el famoso karma, la ley de que toda acción tiene una consecuencia.

Dharma también significa enseñanzas. ¿Qué pasa si ya te dicen que la vida tiene tres características: sufrimiento, impermanencia y ausencia de ego?

¿¿Whaaatttt??


Sufrimiento

Salí motivada con el sufrimiento. Porque precisamente yo, hedonista hasta el último hueso, evitando el dolor o enmascarándolo con mi fuente inagotable de positivismo, apuntándome a un curso nuevo o vivir una nueva experiencia… Estaba dando la espalda a una de las grandes experiencias de estar viva: el sufrimiento. Se me quedó grabado algo que dijeron: “La vida ya comienza con sufrimiento. El dolor del parto y el llanto del bebé”. Me acabo de acordar de un capítulo de Pema Chodron, “Cuando todo se derrumba”, de su libro: “Cuando todo se derrumba”. Jajaja, me río yo sola. Subiré en otra entrada, algunos párrafos porque son muy interesantes; para no olvidar ni si quiera cuando las cosas van sobre ruedas.

Sigo.

Motivada por el sufrimiento, entiéndeme, no llamando a las desgracias, en plan ¡Eeeoo! ¡Estoooy aquí! Sino relacionarme más con el dolor. Aceptar esos momentos de sufrimiento, tristeza, enfado… en silencio. Sin reaccionar; sin seguir mi patrón de iniciar algo nuevo como si no hubiera pasado nada, sin buscar todo el rato el lado positivo de todo, o sin dar una contestación impetuosa. Sentir el sufrimiento, tanto mental como las sensaciones en el cuerpo. Atravesarlo como decía más arriba, hasta que desaparezca. Algunos tardarán minutos, otros horas, otros días, meses... pero desaparecerá. Y ahora estoy segura porque lo he vivido.

Me acabo de acordar también de Eckhart Tolle: nos duele más resistirnos a lo que está pasando y rechazarlo con todas nuestras fuerzas, que simplemente aceptar y sentir el dolor, la tristeza, el enfado, la traición… La frase no es textual, pero la esencia es la misma.

Me pongo a pensar en mi entorno más cercano y digo –"Jolines, es que esto son herramientas para vivir. No vas a estar exento de sufrimiento, pero ahora te relacionas de otra manera con todo–.

Esto es eso del arte de vivir.

Ya está... En la vida se sufre. Estar vivo implica sufrimiento. Mucho. No patalees. Nada es para siempre.

Lo que nos hila a otra característica. La impermanencia.


La impermanencia. Anicca, anicca, anicca.

Otra característica de la vida con la que mejorar nuestra relación. Lo vemos todo tan sólido... tan para siempre... hasta que un día recibimos una noticia que nos despierta, y sentimos que durante todo este tiempo hemos estado distraídos. Es una sensación extraña, y siempre nos proponemos apreciar más las pequeñas cosas. Hasta que de nuevo, caemos en la rutina y lo olvidamos. Es aquí donde veo la importancia de la meditación diaria.

Uno de los puntos es cuando tenemos miedo de que alguien cambie. Ahora me haría gracia si escucho "no eres el/la mismo/a que conocí". Obviamente no. Como nunca nos bañamos dos veces en el mismo agua. Como ni siquiera apreciamos el paso del tiempo en nuestra piel, que notamos tan lento pero que cada instante está cambiando. No se aprecia en un día, pero sí si te comparas con tu yo de hace 10 años. Otro ejemplo que se me viene ahora es que tampoco somos los mismos antes de leer un libro y después.

Y otro punto es cuando pensamos que seremos felices cuando tengamos esa casa, una pareja, tanto dinero... cosas que tampoco son permanentes.

Todo cambia. Todo es impermanente (anicca).

Todo tiene la característica de surgir y desaparecer. Permaneced desarrollando la sabiduría de la comprensión a nivel de la experiencia. Con esta comprensión de anicca, mantened el perfecto equilibrio de la mente, una ecuanimidad perfecta. Por más agradable que sea una sensación no reaccionéis con deseo. Por más desagradable que sea una sensación, no reaccionéis con aversión, odio. Cada sensación que experimentéis, debería ayudaros a desarrollar la facultad de la ecuanimidad. Ecuanimidad. Permaneced conscientes de las verdaderas sensaciones en el cuerpo y ecuánimes con la comprensión de anicca. – Extracto de una meditación Vipassana para desarrollar la comprensión y ecuanimidad sobre la naturaleza impermanente de la vida.

Lección y trabajo sobre que no hay nada sólido ni permanente a lo que agarrarnos. Que la idea de ser feliz cuando consigamos algo es ilusoria. Que no podemos retener para siempre algo. A mí me da vértigo esta idea cuando profundizo en ella, pero por otro lado me da calma porque paso del lado de anhelar o perseguir algo, al lado de contemplar (cuando me acuerdo, porque de allí se sale muy inspirado, pero de nuevo actualizando esto, me doy cuenta de que se disipa).


La ausencia de Ego

Está trilladísimo esto del Ego, pero es increíble esos pequeños momentos en los que parece que dejo de ser algo concreto. Recuerdo muchas veces esta sensación cuando cierro los ojos e intento definir quién soy. Entonces lo primero que se me viene son rasgos de personalidad. Con cualquiera que se me venga, me doy cuenta que no soy siempre así ni tampoco en todas las situaciones, entonces ¿quién soy realmente?

Si observo, se desvanece todo ese ruido... He tenido varios momentos de sentirme neutra. Como suspendida en el tiempo, con una gran sensación de bienestar. Estas cosas son complicadas de hablar. Básicamente me refiero a un sentimiento de paz, como que todo es perfecto.

Lo que en este concepto aprendí es que al final todo se reduce a partículas subatómicas, y que el personaje que nos creemos, el "yo", o lo que considero "mío", es ilusión. Todo se reduce a vibraciones.

Nada que no nos haya dicho la ciencia, sólo que aquí, cuando eres capaz de calmar y afinar la mente a grados muy altos, focalizas mejor, te concentras más y puedes llegar a experimentar esa verdad por ti mismo.

Yo no he logrado sentir ese famoso flujo de energía por todo el cuerpo, que se menciona en estos cursos. Insisten que tampoco es la meta. He podido sentir algo parecido por partes, o en un lado del cuerpo, un brazo, o al irme a dormir sentir un máximo relax. Me lo imagino como el llegar a sentir cómo corre la sangre por las venas. Es un gran trabajo de calma, observación y concentración para llegar a estas sensaciones tan tan sutiles. Este esfuerzo lo comparo como cuando visitas un bosque, lo cual no estamos acostumbrados, yo por lo menos. Escuchas un ruido e intentas afinar al máximo el oído y la vista, para localizar el pájaro. De primeras, ves todo igual, lleno de ramas y hojas verdes, pero sigues ahí intentándolo, y se afinando todos los sentidos, hasta que por fin puedes distinguir con claridad las formas y colores, e identificar el pájaro. Durante esos días has elevado tu grado de visión, concentración y puntería. Luego vuelves al a ciudad y se pierde de nuevo la habilidad.


RECORRER EL CAMINO DEL DHARMA PARA LOGRAR LA LIBERACIÓN

Aquí he tenido que buscar en el libro del "Arte de Vivir" de William Hart para recordarlo. Está basado en las enseñanzas de Goenka y esta práctica.

No había caído allí que el camino del Dhamma es lo mismo que el Noble Sendero Óctuple, que son esas 8 vías para lograr la Liberación, en el budismo. Cada paso del camino ayuda y conduce al siguiente.

SilaLa conducta ética que contaba al principio. Ser correctos con nuestras palabras y nuestros actos. También incluye el modo en que nos ganamos la vida, ha de contribuir para el bien de todos.

Samadhi. Desarrollar la concentración, la maestría sobre la propia mente. Incluye el esfuerzo recto, la atención plena y la concentración.

Pañña: La purificación de la mente y el desarrollo de la sabiduría. Comprende el pensamiento recto (aunque no desaparecen los pensamientos, cambia su patrón) y la comprensión de la realidad tal y como es.

Pañña nos conduce a Nibbanna, el famoso Nirvana, la Liberación. La Iluminación. Tampoco he llegado a ese estado más allá de la mente y la materia. Se requiere desarrollar una gran Comprensión, no sólo intelectual sino experimentada por uno mismo.

En este punto, te diferencian tres niveles de sabiduría:

1. La sabiduría adquirida por escuchar a otros o leer. Avanzas un montón, pero al final es la sabiduría de otros, no tuya.

2. La comprensión intelectual. Racionalizas toda esta información, en algún punto todo esto tiene sentido, como que intuitivamente te encaja, te parece cierto, incluso puedes reproducirlo a otra persona lo aprendido, pero tampoco libera porque sigue sin ser una experiencia vivida, aunque ayuda.

3. La sabiduría que surge de la experiencia propia. El experimentar la realidad de nuestro interior, de nuestra estructura mental y física, su naturaleza impermanente… Se empieza con nuestra percepción desde lo más burdo y superficial acercándonos hacia lo más sutil y profundo; se erradican las impurezas mentales y se alcanza el Nirvana: la Liberación.

Por cierto, la liberación es muy amplia. Es un concepto sobre el que me propongo aprender, porque como sabéis, Oriente da por hecho que nos reencarnamos. Si en el cole aprendí que la energía ni se crea ni se destruye, ¿cómo se unirían estas dos cosas?.


Tiene que ser una pasada afinar a tal grado la mente, capaz de desvanecer la materia que sentimos tan sólida y percibirla como es: vibraciones de partículas subatómicas que aparecen y desaparecen. Para llegar ahí a mí me queda mucho camino, pero de su andadura, me llegan sus efectos de mayor concentración, de sentirme colmada de tranquilidad más tiempo y de desapego de las personas/situaciones/cosas para ser feliz. Las decisiones que tome en estos estados pintan que serán más positivas.


De todo, lo que más me fascina es el punto de desarrollar la Sabiduría. Tenemos una potente herramienta como es la mente, para conocer el Universo. Avanzamos científicamente y fabricamos tecnología cada vez más puntera, pero todavía no somos capaces de conocer la Realidad por nosotros mismos.

2.500 años atrás, entre otros iluminados, Buddha describe que la mente y la materia está compuesta de unidades muy muy pequeñas (kalapas, átomos) y que en un segundo aparecen y desaparecen un trillón de veces. ¡Ojo! ¡2.500 años antes! Entrenando la mente y la observación. En occidente hemos llegado a la misma conclusión, por medio de aparatos, hace sólo unos pocos años.

Es curioso nuestro afán de conocer el Universo de ahí fuera, como si fuéramos nosotros por un lado y el Universo algo aparte. Estamos dentro de él, siendo un micro Universo; o sea, que podríamos Conocer mediante la experiencia directa, desarrollando una mente muy aguda. Fina. Capaz de percibir la realidad más sutil. Trabajando la percepción sobre nuestra realidad más cercana, la de nuestro cuerpo. Con mucho trabajo de concentración, atención y ecuanimidad.


NI RITOS NI RELIGIÓN. SÓLO OBSERVACIÓN. SÓLO RESPIRACIÓN Y SENSACIÓN. 

Cuando aprendí lo que allí aprendí, me di cuenta que a todo lo anterior no lo podía llamar meditación. Conocí tres prácticas:

Anapana. Observar la respiración (1º práctica)

Los primeros días comenzamos por observar la respiración en el triángulo formado entre las fosas nasales y la línea superior del labio. El acotar la zona sirve como preparativo para ir entrenando y afinando la concentración. La respiración además está ligada a la mente. Si estás enfadado, es más rápida. Si estás relajado, es más suave. Empiezas también a conocer la naturaleza de tu mente, continuamente saltando de un pensamiento a otro. Del pasado. Del futuro. Muchos no tienen nada que ver entre sí. Yo volvía a la respiración y a los tres segundos ya me había vuelto a ir. No pasa nada. Regresaba tantas veces como fueran necesarias. A veces me desesperaba, pero me decía que a eso había venido, a aprender. Sigo practicando. Observando y sintiendo el contacto del aire por las fosas nasales. Aunque no siempre desaparecen los pensamientos, se quedan en un segundo plano. Como observar un río y oír pájaros detrás.


Vipassana. Observar la Realidad con una mente Ecuánime (2º Práctica)

Los días transcurren y con ellos la técnica y la práctica. De observar la respiración pasamos a recorrer las sensaciones de nuestro cuerpo de la cabeza a los pies y de los pies a la cabeza con mucha Atención. Observando con objetividad, sin reaccionar ante lo agradable o desagradable (ecuanimidad), y apreciando su naturaleza impermanente, es decir, toda sensación aparece y desaparece.

Con los días, de forma natural, ya eres capaz de mantener la concentración más tiempo, incluso te das cuenta de que bajas la respiración para sentir aun más lo que sea que se pueda manifestar en la piel.

Hay todo tipo de sensaciones, calor, frío, cosquilleo, dolor, zonas en blanco... Dolor y zonas en blanco son las que más he vivido, con cosquilleos agradables puntuales. Te explican que el dolor está en la mente. A nivel atómico, donde hay dolor, no son más que partículas en su cualidad más sólida. Alucinante. Aunque saber esto no siempre me ha aliviado. Otras veces sí he experimentado un perfecto equilibrio interior, observando mi cuerpo sin identificarme con él. Mis experiencias están dentro de la media (aunque pensara que por haber leído algunas cosas antes estaría más aventajada). Te indican que a todas las sensaciones hay que darles la misma importancia. En todo el cuerpo hay sensaciones. Y lo que parecen zonas blanco (ausentes de sensación), explican que su sensación es tan sutil que no soy capaz de percibirlo conscientemente; aún.

Lo siguiente es muy gracioso. Goenkaji ya sabía que iríamos buscando algo más especial, sensaciones especiales, agradables, extraordinarias... y entonces lo único que te encuentras son sensaciones burdas. Toscas. Dolor. Incomodidad. O ni si quiera sentir. ¡Vaya!. Encima, como decía, yo iba con la idea de que como había leído ya cosas... tendría grandes revelaciones o sentiría cosas muy especiales. Jajaja. He seguir trabajando con paciencia y ecuanimidad. Sin equilibrio mental no se perciben las sensaciones más sutiles. (Me acabo de llamar desequilibrada, jajaja).

Goenka ya no está con nosotros por cierto. Los discursos son grabaciones, y contamos con dos profesores en la sala de meditación. En horas indicadas, podemos resolver dudas de nuestra práctica. Ahí es únicamente cuando podemos hablar.


En general, la mayor parte del tiempo me sentía muy bien. Salía satisfecha de muchas meditaciones donde a pesar del dolor me mantenía ecuánime. De hecho, aquella comprensión sobre el dolor hacía que lo sintiera como tal: una zona muy pesada. Densa. Y sonreía. Sentía que quería compartir todo lo aprendido y que esto se lo iba a recomendar a todo el mundo porque es fabuloso tener todas las facilidades que te dan para que tú sólo te centres en la meditación.

También tuve momentos de frustración porque no era capaz de controlar la mente, incluso hubo un día de lágrimas, al final del 8º día. Hasta entonces me mantenía inmóvil la mayoría de las meditaciones, pero este día fue bastante retador. Me costaba concentrarme. Estaba muy inquieta mental y físicamente. Eran las 18h, hora de la meditación Adhitanna. Me mentalizo de que esta vez sí me mantendré inmóvil, con firme determinación. No pude. Tenía un intenso e insoportable dolor en la espalda. Sentí que había retrocedido. Además, aunque días anteriores había aceptado que mi realidad era esa, zonas de dolor y zonas en blanco en general, y que ya llegarían (o no) otras sensaciones más sutiles, ese día, alguna parte de mí sentía que se acababa el curso y no había tenido nada especial. Forzarme a aguantar el dolor a ese nivel es perder la meditación y la ecuanimidad. Quería aguantar hasta las lágrimas y tampoco fui capaz. Me rendí. Lloré y me relajé. Volví a sentir que todo era perfecto tal y como era.


Ecuanimidad

El summum de las cualidades. Contaba antes que continuamente reaccionamos ante las vicisitudes de la vida con deseo o aversión. En el retiro, las vicisitudes de la vida son las sensaciones de nuestro cuerpo. Nos dan instrucción de permanecer ecuánimes ante cualquier tipo de sensación, agradable o desagradable. (Fíjate qué entrenamiento para cuando saliéramos ahí fuera). Las agradables deseamos que se queden siempre, nos apegamos a ellas. Las dolorosas las rechazamos, deseamos que desaparezcan. El trabajo aquí es evitar esas reacciones de deseo/rechazo y mantenerse ecuánime. Este es el propósito, la ecuanimidad, no las sensaciones agradables ni la percepción del flujo de energía por todo el cuerpo. ("Vale, vale... pero que si las siento, mejor que mejor" – Pienso por dentro, jajaja).

Existe una metáfora sobre el arte de vivir: la vida como un río. Una cosa es ser arrastrado por el río y otra es estar sentado en la orilla y observar el río. En general, vivimos dentro del río. Arrastrados por el río. Mafalda diría: "Para mundo, que yo me bajo".

Tuve miedo algunos momentos porque pensaba que esto me quitaría los colores y sabores de la vida. La realidad es que puedes disfrutar de todo pero sin apego. Sin miedo a que la vida cambie. Honestamente esta certeza no la vivo las 24/7, pero es maravillosa. También en minúsculos momentos he sentido que la vida fluye conmigo, a través de mí, y estoy en plan contemplativa como cuando miro por la ventana y ves la llegada del otoño y del verano. Hay una metáfora de ello. Pueden haber momentos felices o infelices (olas) en la superficie de la vida, pero debajo de esta, hay un estado perenne de paz (océano).


Metta-Bhavana. Meditación de amor benevolente (3º Práctica)

Al finalizar la meditación estás impregnado de buenas sensaciones; del estado de relax en el que se encuentra cuerpo y mente. La tercera práctica es que, aun con los ojos cerrados, compartas este estado con todos los seres. Qué bonito, ¿verdad?. Al final te sale sólo, te encuentras tan bien que deseas que los demás se sientan como tú en ese momento.

Esto abre mucho el corazón. Por te ayuda a ser más compasivo y tolerante con los demás. Te hace mejor persona. Alguien que está bien por dentro, actúa bien, por tanto, alguien que actúa mal, es que no está bien por dentro. Como es dentro, es fuera. Para cerrar la meditación, dedicas unos agradecimientos a las enseñanzas, a todos tus maestros y a Goenkaji.


EL FUNCIONAMIENTO DE LA MENTE Y SU COMPOSICIÓN. 

No me sé los nombres de memoria, así que consultado también:

Rupa. El cuerpo físico. La materia compuesta de partículas subátómicas.

Viññana. Conciencia. Conocer. El encuentro con un estímulo que entra por los sentidos: un sonido, una palabra, algo que ves... etc.

Sañña. Percepción. Reconocimiento. Reconocemos el objeto que ha entrado por nuestros sentidos.

Vedana. Sensación. Del objeto reconocido surge una sensación. Percibimos, reconocemos, evaluamos mentalmente y entonces esa sensación se hace agradable o desagradable. Una sensación surge en el cuerpo y la sentimos en la mente.

Sankhara. Reacción. Condicionamiento mental. Reacciones de deseo o rechazo a las sensaciones. Avidez o aversión que crean nudos y desdicha.

(Esta palabreja, sankhara, nos ha traído muchas risas tanto a solas como compartiendo con los demás. Surgía un mal pensamiento y “¡Ay! ya estoy generando shankara otra vez”).


A donde se quiere llegar con esto es que no tenemos control sobre el mundo exterior. Tampoco podemos poner candados a los sentidos para que no entren las imágenes, las palabras, las sensaciones… pero podemos trabajar sobre el hábito de reaccionar. Esto es lo que aprendemos y experimentamos. Por un lado tenemos los pensamientos y emociones que aparecen en la mente; por otro lado, la respiración y las sensaciones. Ambas son las caras de una misma moneda. Siempre leo dos veces esta última frase.


CÓMO ME MANEJARÉ CON ESTE APRENDIZAJE Y CÓMO LO PRACTICARÉ FUERA EN EL DÍA A DÍA.

El primer paso es estar consciente a las sensaciones.

Observar con objetividad. Las sensaciones son una herramienta. Explican que es nuestro contacto directo con lo que está surgiendo en el inconsciente. Por tanto, mi nuevo patrón será tender a observar de forma consciente las sensaciones del cuerpo, sin reprimir ni dar rienda suelta a la reacción. Atravesar la realidad tal y como es. Y paciencia. Paciencia y persistencia porque en un cabreo, todo va muy rápido y sin darme cuenta, ¡pum! sankhara (reacción).

El segundo paso es ser ecuánime pase lo que pase, porque todo pasa.

Todo cambia. Cuando no se crea reacción, se crea sabiduría, dicen. Aún me queda practicar más para confirmártelo, por ahora sólo me parece lógico que este camino ayuda a eliminar esas impurezas ocultas y que causan sufrimiento. Poco a poco, se transforma el hábito de reaccionar ante nuevas situaciones y sólo se trabaja sobre antiguos nudos, guardados en capas más profundas, hasta quedarte más limpio que un jaspe. ¡Ole! Tienes que ir, de veras. Será uno de los grandes aprendizajes que te lleves para la vida diaria.


DANA. DONAR.

Antes de ir creía que estaría en un espacio bastante austero y que incluso, quizá pasaría incomodidades. Por supuesto que ello no me iba a impedir aprender y vivir la experiencia. Pues nada más lejos de la realidad. Instalaciones de 10. Servidores de 10. Alrededores preciosos que inspiraban buenos paseos con el Almanzor de fondo. Comida de 10. Bendito gomasio, una mezcla de sésamo tostado y sal que era una delicia. No hay alimento, ni dulce ni amargo, que no le fuera bien un poco de gomasio, ja, ja, ja. Si sólo pudiera convencerte con un argumento, se llamaría gomasio :D

Fuera bromas... A todo eso le añades la vivencia y enseñanzas, y el valor se vuelve incalculable. Pues ¿sabes qué? Todo esto fue posible gracias a las donaciones de anteriores alumnos. Esta filosofía es muy bonita. Contribuye con lo que puedas para ayudar a otros a que asistan y aprendan/vivan lo mismo. ¡Que todos los seres sean felices!.

Desde luego, se hace poco todo lo que pueda dar. Cuando avanzan los días, y no sé quién de vosotros me estará leyendo en este momento pero puedo esperar algún chiste ;) , te llenas de mucho amor, de gratitud y de muchas ganas de dar y ayudar a los demás.

En ocasiones anteriores que me encontraba perdida, me preguntaba "Pero ¿qué he venido a hacer aquí?" Muchas veces y tras mucho pensar, salía de mi ombligo, de MI preocupación para ser feliz, y concluía que SERVIR a los demás. Pues ¿qué otra cosa puedo hacer en la vida? Ayudar con lo que sea, con lo que sepa, con lo que tenga... En el trabajo o fuera de él. Todo lo que tengo es todo lo que doy (así me vino, y sin leerlo en ningún libro, eh). Inmediatamente me sentía más aliviada. Estos días en el retiro me han vuelto a recordar ese sentimiento y lo han multiplicado. Ayudémonos más unos a otros y hagámonos la vida más fácil entre todos.


ESPERA ¿Y EL YOGA?

No lo he escuchado ni una sola vez allí, pero antes de ir al retiro estuve leyendo sobre ello y me pareció muy interesante, así que aprovecho para contarlo aquí.

Comúnmente atribuimos la palabra yoga a la práctica de las posturas. Esto es Hatha Yoga, y además de ése, hay Yoga de muchos tipos. Yoga de la respiración (pranayama), Yoga de la devoción (bhakti), yoga de la alimentación, yoga de la acción (karma), yoga del conocimiento (jnana), yoga de la meditación, mantra yoga, etc... todos son caminos para alcanzar la unión (definición de Yoga). La unión del alma individual con el alma universal.

Eso suena algo más místico que todo lo anterior ¿verdad?. En Vipassana, S. N. Goenka indica que el sufrimiento, la enfermedad, etc. son universales y que por tanto los medios para su cura han de ser universales. Es por ello que emplea únicamente la observación de la respiración y las sensaciones, sin palabras ni asociaciones con otros elementos que puedan atribuirse a sectas o religiones. La respiración y las sensaciones son universales para todos.

Aún así, el Yoga es otro camino a la Liberación. Todas las prácticas yóguicas que he mencionado, son prácticas psicofísicas que ayudan a refinar la mente y el cuerpo para captar igualmente las realidades más sutiles. Como consecuencia, nos ayuda a mejorar la salud, concentración, relajación, etc. Esta comprensión, para mí, le da más profundidad a todas estas técnicas que en occidente asociamos a un simple ejercicio físico para ser más flexibles.


¡QUE TODOS LOS SERES SEAN FELICES, SE LLENEN DE PAZ Y SE LIBEREN! ;*

Llegó el final. El último día rompimos el silencio y fue fantástico hablar con las compañeras de habitación. Les tenía cariño desde el primer día y ese cariño especial fue creciendo al compartir toda la experiencia sin hablar una palabra. Desde aquí les mando un abrazo enorme.


RECUERDOS VARIOS

El gong y el paseo a las 4,30am, de la habitación a la sala de meditación. Totalmente de noche, con la luz de la luna y el frescor de la madrugada.

El momento del aseo, juntándonos tantas mujeres en el baño, sin pronunciar una palabra. Fijarme en lo coquetas que somos, con más o menos productos, con nuestro neceser, cada una con sus rutinas.

El cariño que coges a la compañeras de habitación, sin hablar. Son mi nueva familia. También las compañeras de enfrente, detrás, izquierda y derecha en la sala de meditación.

Los cánticos de Goenka. Al principio me parecía como estar fuera de España. Después tuve alguna ocasión que me parecía desagradable porque no acababa nunca, en especial la que marcaba el final de la primera meditación del día. Después se transformó en algo entrañable con la sensación de ser bendecida y estar protegida. Me emocionaba muchísimo. Las meditaciones comenzaban con unas breves instrucciones y acababan con estos cánticos de bendición. Tras varias horas meditando, a veces muy cansada, sin saber cuánto quedaba para acabar un bloque, llegaba a apreciar esa leve inhalación justo antes de que emitiera el primer sonido. Sentía un gran alivio y muchísima satisfacción, sobre todo si me había mantenido en firme determinación. No era la única. Se escuchaban los suspiros de alivio, los cambios de postura como el estirar de las piernas por fin, y las sonrisas de gozo. Jajaja. En serio, a veces parecía interminable. Otras sentía que era una de las mejores decisiones que había tomado en la mi vida. Esto último lo sigo pensando.

El sonido de las tripas hambrientas de los demás. La mía incluída.

La pronunciación de "Buddha". Con gran ímpetu en la "B" y en la "d".

Las meditaciones. El pasar de los días. Estar en el mundo y a la vez, fuera de él.

El par de moscas. Parecía que no había nadie más en la sala. A veces buscaba el lado positivo, como por ejemplo, ya que no solía sentir nada, ellas me aportaban una sutil sensación de cosquilleo con sus patitas. En otras ocasiones fueron grandes maestras que me demostraban que podía mantener la paciencia, la ecuanimidad y una concentración imperturbable.

El desapego de las buenas meditaciones. Creer que le has cogido el punto y la siguiente ser un desastre. Creer que ya tienes "tu postura sentada" y la siguiente, no puedes soportarla ni dos minutos.

El azul de los cojines de meditación. Por cierto, sólo usé el cojín de base que facilitan y una manta doblada para apoyar el coxis (más abajo verás una foto). También podían verse verdaderos tronos hechos de cojines pequeños (no recuerdo el nombre, ¿zafu?). Yo no cogí ninguno no por dura, que también, sino por no necesitar nada accesorio para poder practicarlo siempre en cualquier momento.

Las instrucciones primero en inglés y después en español. Y conceptos inolvidables repetidos hasta la saciedad como "from the top of the head, top of the head", "perfect ecuanimity", "gross sensation", "yyyooogguiiiii", "anicca, anicca" y más, que ahora meses más tarde no recuerdo, pero que eran muy top.

Las miradas de agradecimiento. Aunque no puedes hacer contacto visual, a veces es inevitable como cuando te sostienen la puerta para que pases o te dejan paso para servirte la comida. Diriges una mirada de agradecimiento.

Pequeños detalles que me hacían sonreír el corazón. Un día se agotaron los tenedores y se los pedí a una voluntaria. Seguí la cola para servirme la comida. Al rato, una compi vino desde atrás a traerme un tenedor cuando rellenaron el cubilete. Esto que parece una chorrada para mí fue un momento súper bonito.

Los desayunos. De entre todas las opciones, yo me servía un tazón calentito de porridge de avena con yogur, miel, un trozo mantequilla y por supuesto, gomasio. De los mejores momentos del día. Después teníamos un rato de descanso, que me metía de nuevo en la cama.

Las comidas. Increíbles. Deliciosas.

Las meriendas. Que son la cena (17.00PM), no tanto. Eran muy ligeras: dos piezas de fruta y ya hasta el día siguiente nada. Aunque he de reconocer que me sentía muy liviana en general y esto ayudaba a meditar.

La bandeja del gomasio, las pipas y las semillas... y mis juicios. Esta bandeja estaba disponible para todas por la mañana y al medio día. Por la tarde, estaba en otra mesita apartada sólo para aquellas con dietas especiales. El cartel ponía esta indicación bien clara, pero yo veía que muchas se servían. Una de las voluntarias iba cambiando de ángulo el cartelito y le notaba cierta indignación porque no eran pocas las que paraban a servirse de la bandeja. Por dentro, me preguntaba si es que no lo veían o no lo querían ver. Que vaya morro. Como las que cogían más de dos frutas, cuando ponía claramente "coger dos frutas".

La fruta de la mañana y "obsérvate a ti la primera". Entonces tras acabar el Vipassana, yo, que cogía fruta de vez en cuando por las mañanas, me di cuenta que tenían un cartel bien hermoso que decía "sólo estudiantes antiguos". ¡Zas!

La noche del susto "¡Ay!". Dormimos seis por habitación, en literas enormes y confortables. A mí me tocó en la parte de arriba. Una noche medio soñando, abro los ojos y me asusto porque no me esperaba el techo tan cerca. Creía que me iban a aplastar. Entonces exclamo –¡Ay!– a lo que otra súper seguido responde –¿Quééé?–. Completamente oscuras, nos empezamos todas a reír. Jajaja.

Jehovana. La que respondió "qué". Una canaria que atrapa la mirada. Su pelo largo. Rizado. Mechas californianas. Alta. Desprendía gracia y me encantaba cómo vestía siempre. Estábamos en la misma habitación y también a mi derecha en la sala de meditaciones. Si tardaba en venir a cualquiera de los sitios, le echaba en falta. Si le sentía inquieta en la meditación, imaginaba que le mandaba ánimo y fuerza, como también, cuando ella mantenía la postura y yo era la inquieta, sentirla era un apoyo. Le cogí mucho mucho cariño. Un día en el desayuno, me dejó con disimulo un puñado de frutos secos en una servilleta. Son pequeñas cosas pero que allí, que no tienes nada, se hacen muy grandes. El primer día que pudimos hablar, nos encontramos en el paseo del bosque. Nos detuvimos y me dijo –"Tía, estoy deseando darte un abrazo"–"¡Y yo!"– le respondí. Pero no podíamos tener aún contacto físico. Nos habíamos hecho igual de importantes la una para la otra, sin haber hablado nunca antes.

La agenda perdida o lo que nunca sabré. El último día hicimos un grupete algunas de la habitación y otras que coincidíamos en el baño. Nos echamos buenas risas y conectamos un montón. Así que una de ellas anotó en un cuaderno nuestros nombres y teléfonos para crear un grupo de whatsapp. Pocos grupos de W. me entusiasmaban tanto como ese. No cogí ni el teléfono de Jehovana porque todas cogeríamos nuestros teléfonos una vez creado el grupo. Han pasado meses y a día de hoy, no se ha creado el grupo. ¿Escribí mal el teléfono? ¿Olvidaría o perdería la agenda? Sólo tenía el teléfono de otra compi de habitación que no venía en nuestro grupo. La escribí al tiempo, comentando que estaba intentando localizar a Jehovana. Y me pasó otro contacto de otra habitación, pero tampoco dio resultado. Si lees esto, y conoces una Jehovana canaria, que alquila en Airbnb un apartamento, sería súper especial recuperar la amistad.

La llamada de atención. Un medio día que había hecho más calor de lo habitual, me di una ducha y me puse el pijama (pantalón corto y camiseta corta. Estamos en mayo) para una pequeña siesta. Se supone que este no es el código pero no saliendo del edificio, tiene un pase. Como era medio día y generalmente no había gente alrededor, salí distrangis a tender la toalla del pelo para secarla al sol. Me cazaron y obviamente me llamaron la atención. Este pequeño incidente se me repetía una y otra vez en la meditación de la tarde. –Qué boba he sido... tampoco era para tanto, no había nadie... no te machaques, no ha sido malintencionado y no lo volverás a repetir... y vuelta al comienzo– Cómo es la mente ¿verdad?

El reubicador de insectos. Yo no me había leído lo de la manga corta y llevaba algunas prendas con el hombro descubierto, así que todos los días iba con un fular para cubrirlos. Al entrar al edificio donde estaba mi habitación, se me coló una avispa en él. Una compañera alarmada, sin hablar intentaba decirme algo que no entendía, otra me tiró el fular al suelo y la misma fue a por el reubicador: un vaso grande transparente con una tapa echa de un papel plastificado, para sacar fuera cualquier ser vivo. No se puede hacer daño a ningún ser, incumpliríamos sila. También fue otro absurdo momento de revuelo en el hall, de conexión y risas.

El Almanzor de fondo.

Los paseos cada día. En un bosque con tanto encanto que parecía de cuento.

El cartel que informaba muy seriamente sobre la presencia de garrapatas. Cubrirse correctamente y revisarse a menudo. Afortunadamente no vi ninguna.

Los caminos de hormigas. De nuevo mis juicios sobre quién pasaba por encima sin mirar, las pisaba y deshacía su camino. La chica que se paraba a señalizarlo con palitos.

El silencio. La diversidad de pájaros cantando de fondo.

El último día. Hablando con todo el mundo y las sensaciones compartidas después de una GRAN EXPERIENCIA e INOLVIDABLE.

...

Te animo a que vayas. Contarte que observaba la respiración o las sensaciones del cuerpo from the top of the head, no es suficiente para ponerte manos a la obra por tu cuenta. Tienen que enseñarte la técnica allí y vivirlo, porque es M A R A V I L L O S O.

La sala de meditación, Izquierda hombres. Derecha mujeres. Foto de https://sacca.dhamma.org/es/.

4 comentarios

  1. Genial experiencia, aunque no sé si seria capaz de pasar 10 días en silencio absoluto. Gracias por contarlo desde tu punto de vista.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. :) Gracias a ti Elena por leerlo. Estoy segura que sí eres capaz. De hecho, cuando pruebes estar tanto tiempo en silencio, luego en el día a día lo echas de menos.

      Eliminar
  2. Ya me conoces, y sabes que soy el más excéptico entre los excépticos.
    Pero gracias por compartir tu experiencia en este retiro, de una forma tan intensa y profunda. Tan inteligente y sensible. Tan entusiasta y contagiosa.
    Para tí ha sido una vivencia extraordinaria, y desde luego poco importa lo que podamos pensar los demás, sin conocimiento ni causa.
    Se felíz, vive felíz.
    Un beso enorme, enana.
    Fer

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Precisamente por escéptico me hace ilusión tu comentario Fernando. Gracias por haberte tomado el tiempo para leerlo y gracias por esas bonitas palabras :*

      Eliminar