La Ropateca. El Armario de la Comunidad.

 Ropa, la que necesites. Cuando la necesites.


la ropateca - el armario de la comunidad


Lo último que se me ha pasado por la cabeza es que todos llevemos la ropa que no usamos a un espacio comunitario. Porque sinceramente, ¿cuánto espacio ocupa lo que no utilizas? 


En este armario ubicado en cada municipio, se depositarían todas las prendas y accesorios que no das uso por diferentes motivos: no te gusta, no te vale, nunca encuentras la ocasión de ponértelo o te lo has puesto dos veces y ya no te lo vas a volver a poner, etc., dando la oportunidad de que siga siendo útil para otra persona.


Todos depositaríamos y nos serviríamos según nuestras necesidades reales. Puedes pensar: "pero las necesidades varían de una persona a otra", o "seguro que aparece el/la típica jeta"... No te falta razón. Esto es un escenario ideal, y puestos a soñar un lugar donde nace una solución "comunitaria", es porque es un lugar donde se se han cultivado virtudes para el bienestar común. 


La Ropateca no es más que un nombre a lo que se mueve debajo de la ropa. De existir un momento así:


  • La ropa dejaría de servirnos como máscara en lugar de una forma de expresar quiénes somos y qué nos mueve. ¿Y no lo hace ya? No lo sé. ¿Cuándo eliges una determinada prenda, qué es lo quieres que digan de ti? ¿Es así? ¿Eres eso que pretendes que piensen?
  • Perderíamos el miedo a desprendernos de nuestras posesiones materiales, que tarde o temprano, se quedarán aquí y no podrás llevártelas contigo. El miedo a perder la seguridad que nos provee el poseer. Como el miedo a perder la identidad que nos da lo que poseemos. 
  • El miedo a la escasez, a la probabilidad de que quizás no volvamos a tener algo igual o que nos haga sentir lo mismo. 
  • El miedo a desprendernos de recuerdos, porque, parece que los recuerdos son las piezas que definen quiénes somos ahora mismo y si no tenemos recuerdos ¿Quiénes somos en este instante?


La Ropateca. El Armario de la Comunidad.

Cuando todo se derrumba. De Pema Chödron

Cuando todo se derrumba y estamos al borde de no se sabe qué, la prueba para cada uno de nosotros es permanecer en ese punto y no concretar. El camino espiritual no consiste en tratar de llegar al cielo y acabar accediendo a un lugar magnífico. Pema Chödron.


Que me perdone Pema Chödron, los derechos de autor y los motores de búsqueda de Google, pero me parece tan poderoso este capítulo de Pema Chödron, "Cuando todo se derrumba" de su libro "Cuando todo se derrumba", que no me sale otra cosa nada más que compartirlo. Me gusta acudir a él no sólo cuando tengo la sensación de que todo está fuera de mi control sino especialmente, cuando tengo la ilusión de que todo me va de maravilla.

🙏🏼

LA ABADÍA GAMPO está en una vasta explanada donde el cielo se funde con el mar. El horizonte se extiende hasta el infinito, y en ese vasto espacio vuelan las gaviotas y los cuervos. El marco es como un enorme espejo que exagera la sensación de que no hay lugar donde ocultarse. Además, como es un monasterio, hay pocas vías de escape: nada de mentir, de robar, de alcohol, de sexo o de salir.

La abadía de Gampo era un lugar al que yo había añorado ir, y como Trungpa Rinpoche me pidió que fuera su directora, acabé instalándome en él. Estar allí me permitió comprobar mi gusto por los grandes desafíos, porque el primer año que pasé allí me sentí como si me hubieran hervido viva.

Lo que me ocurrió al llegar es que todo se me cayó a pedazos. Todas las formas que había tenido de protegerme, de engañarme, todas las vías que había empleado para mantener mi brillante autoimagen... todo se cayó a pedazos. Por mucho que lo intentara no podía manipular la situación. Mi manera de hacer las cosas estaba volviendo locos a todos los demás, y eso era algo de lo que no me podía esconder.

Siempre había pensado que yo era una persona flexible y servicial que caía bien a casi todo el mundo. Había sido capaz de arrastrar conmigo dicha ilusión a lo largo de mi vida, pero durante los primeros años en la abadía descubrí que había estado viviendo en una especie de espejismo. No es que no tuviera buenas cualidades; simplemente, ya no era la mujer absolutamente maravillosa que me creía. Había invertido mucho en esa imagen de mí misma y ya no podía mantenerla más. Todos mis asuntos pendientes quedaron expuestos vívidamente, con precisión y en tecnicolor; y no sólo para mí misma, también para todos los demás.

Todo lo que no había sido capaz de ver de mí misma quedó patente de súbito y, como si eso no fuera suficiente, los demás podían opinar libremente sobre mí y mi manera de hacer las cosas. Me resultó tan doloroso que me preguntaba si volvería a ser feliz alguna vez. Sentía que me lanzaban bombas casi continuamente y que mis autoengaños estallaban por todas partes. En un lugar donde se practicaba tanto la meditación y el estudio no podía perderme en justificaciones e intentar culpar a los demás; esa vía de salida no estaba disponible.

Por aquel tiempo nos visitó un profesor, y recuerdo que me dijo: «Cuando seas una buena amiga de ti misma, tu situación también se volverá más amistosa.»

Ya había aprendido previamente esa lección y sabía que era el único camino posible. Solía tener un cartel puesto en la pared que decía: «Sólo en la medida en que nos exponemos a la aniquilación una y otra vez podemos hallar en nosotros aquello que es indestructible.» De alguna manera, antes incluso de oír las enseñanzas budistas, sabía que ése es el espíritu del verdadero despertar; tiene mucho que ver con soltarlo todo.

En cualquier caso, cuando nos desfondamos y no podemos encontrar nada a lo que agarrarnos, sentimos un gran dolor. Es como el lema del Instituto Naropa: «El amor a la verdad te pone en el sitio.» Puede que tengamos una visión romántica de lo que eso significa, pero cuando la verdad nos tiene clavados, sufrimos. Nos miramos en el espejo del baño que refleja nuestros granos, nuestro rostro que revela el paso de los años, nuestra falta de bondad, nuestra agresión y timidez... todo ese material.

Aquí es donde entra en escena la ternura. Cuando las cosas se muestran inestables y nada funciona quizá nos demos cuenta de que estamos a punto de entrar en algo. Tal vez entendamos que es un lugar muy tierno y vulnerable, y que la ternura puede ir en ambos sentidos. Podemos encerrarnos en nosotros mismos y estar resentidos o podemos entrar en contacto con esa cualidad palpitante. Definitivamente, hay algo tierno y palpitante en la sensación de no tener dónde agarrarse.

Es una especie de prueba, el tipo de prueba que necesitan los guerreros espirituales para despertar sus corazones. A veces nos encontramos en ese lugar a causa de una enfermedad o de una muerte, y experimentamos una sensación de pérdida: pérdida de nuestros seres queridos, pérdida de nuestra juventud, pérdida de nuestra vida.

Tengo un amigo que se está muriendo de sida. Antes de que me fuera de viaje, estuvimos hablando y me dijo: «Yo no quería que me sucediera esto, lo odié y me dejó aterrorizado. Pero esta enfermedad ha terminado siendo el mayor regalo.» Y continuó: «Ahora cada momento es precioso para mí. Toda mi vida significa mucho para mí.» Algo había cambiado realmente y se sentía preparado para morir: algo horroroso y pavoroso se había convertido en un regalo.

Que todo se nos venga abajo es una prueba y también una especie de curación. Pensamos que la cuestión es pasar la prueba o superar el problema, pero en realidad las cosas no se resuelven. Las cosas se caen a pedazos y después éstos se vuelven a juntar. Simplemente sucede así. La curación proviene del hecho de dejar espacio para que todo esto ocurra: espacio para la pena, para el alivio, para la aflicción y para la alegría.

Podemos pensar que algo nos va a producir placer, pero no sabemos qué va a ocurrir en realidad. Podemos pensar que algo nos va a hacer sufrir, pero tampoco lo sabemos con certeza. Lo más importante de todo es dejar sitio para el no saber. Tratamos de hacer lo que pensamos que nos puede ayudar, pero no sabemos. Nunca sabemos si nos vamos a caer redondos o si vamos a poder aguantar derechos. Cuando vivimos una gran decepción, no sabemos si ahí se acaba la historia; también podría ser el principio de una gran aventura.

Leí en alguna parte sobre una familia que tenía un único hijo. Eran muy pobres y su hijo era la cosa más preciosa para ellos; lo único importante era que algún día les podría aportar prestigio y ayuda financiera. Un día el hijo se cayó de un caballo y quedó cojo. Aquello parecía el final de sus vidas. Dos semanas después llegó el ejército al pueblo y reclutó a todos los jóvenes sanos y fuertes para enviarlos a la guerra, mientras que a él se le permitió quedarse y cuidar de su familia.

La vida es así. No sabemos nada. Decimos que las cosas son buenas o malas, pero en realidad no lo sabemos.

Cuando todo se derrumba y estamos a punto de no se sabe qué, la prueba para cada uno de nosotros es quedarnos en ese punto, en ese límite, y no concretar. El camino espiritual no consiste en tratar de llegar al cielo y finalmente acceder a un lugar magnífico. De hecho, esta manera de mirar las cosas es lo que nos hace ser desgraciados. Pensar que podemos encontrar placeres duraderos y evitar el dolor es lo que en budismo se llama samsara, un ciclo sin salida que da vueltas y vueltas interminablemente y nos causa un gran sufrimiento. La primera de las nobles verdades del Buda señala que el sufrimiento es inevitable para los seres humanos mientras pensemos que las cosas son duraderas, que no se desintegran, que podemos contar con ellas para satisfacer nuestra necesidad de seguridad. Desde este punto de vista, la única vez que podemos estar plenamente seguros de lo que está ocurriendo es cuando nos quitan la alfombra de debajo de los pies y no encontramos dónde aterrizar. Podemos emplear estas situaciones para despertar o para echarnos a dormir. Este momento —este mismo instante sin base ni lugar al que aferrarse— es la semilla para cuidar de aquellos que necesitan nuestros cuidados y para descubrir nuestra bondad.

Recuerdo vívidamente un día de principios de primavera en el que toda mi realidad se desfondó ante mí. Aunque era antes de haber oído hablar de las enseñanzas budistas, experimenté algo que algunos describirían como una auténtica experiencia espiritual. Ocurrió cuando mi marido me dijo que estaba teniendo una aventura sentimental. Vivíamos en el norte de Nuevo México y yo me encontraba de pie frente a nuestra casa de adobe tomando una taza de té. Oí llegar su coche y el golpe de la puerta al cerrarse. A continuación giró la esquina y sin previo aviso me dijo que tenía una aventura y quería el divorcio.

Recuerdo el cielo y lo grande que era. Recuerdo el sonido del río y el vapor que salía de la taza de té. No había tiempo ni pensamiento, no había nada: sólo una quietud profunda e ilimitada. Poco después volví en mí, tomé una piedra del suelo y se la tiré.

Cuando la gente me pregunta cuál fue mi vía de entrada en el budismo siempre les digo que entré porque estaba muy enfadada con mi marido, pero la verdad es que me salvó la vida. Cuando mi matrimonio se desmoronó, traté denodadamente, por todos los medios a mi alcance, de volver a encontrar algún tipo de comodidad, de seguridad, algún lugar de descanso que me fuera familiar.

Afortunadamente para mí no pude encontrarlo. Sabía instintivamente que mi única salida era la aniquilación de mi viejo yo dependiente. Entonces fue cuando puse en la pared el cartel que antes he mencionado.

La vida es un buen maestro y un buen amigo. Con sólo que podamos darnos cuenta de ello, vemos que las cosas están siempre en transición. Nada sucede al gusto de nuestros sueños. El hecho de sentirse fuera de sitio, en un estado de descentramiento, es una situación ideal, una situación en la que ya no permanecemos atrapados y podemos abrir nuestros corazones y mentes más allá de sus anteriores límites. Es un estado muy sensible, no agresivo y de final abierto.

Permanecer en esa agitación —permanecer con el corazón roto, con el estómago revuelto, con el sentimiento de estar desvalido y queriendo venganza—, ésa es la senda del verdadero despertar. Adherirse a esa incertidumbre, pillarle el truco a relajarse en medio del caos, aprender a no tener pánico: ésta es la senda espiritual. Desarrollar la habilidad de pillarnos a nosotros mismos, de pillarnos bondadosa y compasivamente: ésta es la senda del guerrero. Pillarnos una y otra vez, nos guste o no, cada vez que estemos aferrándonos al resentimiento, a la amargura o a la justa indignación, y cada vez que estemos aferrándonos a lo que sea, incluso a la sensación de alivio o al sentimiento de estar inspirados.

Podemos pensar cada día en las agresiones que ocurren en el mundo, en Nueva York, en Los Ángeles, Halifax, Taiwan, Beirut, Kuwait, Somalia, Irak, en todas partes. En todos los lugares del mundo alguien golpea a su enemigo y el dolor va aumentando en una espiral infinita. Reflexionemos sobre este hecho cada día y preguntémonos: «¿Voy a añadir más agresividad al mundo?» Cada día, cuando las cosas llegan al límite, planteémonos la pregunta: «¿Voy a practicar la paz o voy a ir a la guerra?»


Gracias 🙏🏼

Sobre hablar y guardar silencio


Desde hoy, empezaré también a compartir pequeñas entradas con algún contenido que me inspira.

En esta ocasión, se trata de un vídeo sobre hablar y guardar silencio, de los indios Lakota. Lo conservo desde hace años.




Si no pudieras verlo, te dejo a continuación el texto del vídeo y el enlace de la canción, para que la escuches mientras lo lees.

"Nosotros los indios sabemos del silencio. No le tenemos miedo. De hecho, para nosotros, es más poderoso que las palabras...

Nuestros ancianos fueron educados en las maneras del silencio y ellos nos transmitieron ese conocimiento a nosotros.

Observa, escucha y luego actúa, nos decía. Ésa es la manera de vivir.

Observa a los animales para ver cómo cuidan a sus crías.
Observa a los ancianos para ver cómo se comportan.
Observa al hombre blanco para ver qué quiere.

Siempre observa primero. Con corazón y mente quietos. Y entonces aprenderás.
Cuando hayas observado lo suficiente, entonces podrás actuar.

Con ustedes, es lo contrario.
Ustedes aprenden hablando.
Premian a los niños que más hablan en la escuela.
En sus fiestas todos tratan de hablar.
En el trabajo siempre están teniendo reuniones en las que todos interrumpen a todos, y todo hablan cinco, diez o cien veces... y le llaman "resolver un problema".

Cuando están en una habitación y hay silencio, se ponen nerviosos. Tienen que llenar el espacio con sonidos. Así que hablan impulsivamente, incluso antes de saber lo que van a decir.

A la gente blanca le gusta discutir. Ni siquiera permiten que otro termine una frase. Para los indios esto es muy irrespetuoso e incluso muy estúpido. Siempre interrumpen.

Si tú comienzas a hablar, yo no voy a interrumpirte. Te escucharé. Quizás deje de escucharte si es desagradable lo que estás diciendo, pero no voy a interrumpirte. Cuando termines, tomaré mi decisión sobre lo que dijiste, pero no te diré nada si no estoy de acuerdo, a menos que sea importante... por el contrario, simplemente me quedaré callado y me alejaré.

No hay nada más que decir. Pero eso no es suficiente para la mayoría de la gente blanca. 

La gente debería pensar en sus palabras como si fuesen semillas. Deberían plantarlas y luego permitirlas crecer en silencio.

Nuestros ancianos nos enseñaron que la tierra siempre nos está hablando, pero que debemos guardar silencio para escucharla. Existen muchas voces además de las nuestras... Muchas voces...



Extractos del libro "Ni lobo ni perro. Por senderos olvidados con un anciano indio". Kent Nerburn.



"Guarda tu lengua en la juventud", dijo el viejo jefe Wabashaw, "y en la vejez quizá madures un pensamiento que sea de utilidad a tu pueblo.

Ohiyesa/Dr. Charles A. Eastman, Dakota Santee 1902.


Wakan Tanka, Gran Misterio,
enséñame a confiar en mi corazón,
en mi mente,
en mi intuición, 
en mi sabiduría interna,
en los sentidos de mi cuerpo,
en las bendiciones de mi espíritu.

Enséñame a confiar en estas cosas,
para que puedo entrar en mi Espacio Sagrado
y amar más allá de mi miedo,
y así caminar en equilibrio
con el paso de cada glorioso Sol
y gloriosa Luna,


Anónimo.




Fin. Transcripción del vídeo compartido arriba, creado por Lichamino. Youtube.




He recordado este otro vídeo, donde se re introdujeron lobos en el Parque Yellowstone y lo que sucedió. No he contrastado si es cierto, pero me ha parecido una belleza.




Foto de Thomas Bonometti en Unsplash.


¡Feliz domingo!

Mis recursos y recuerdos deportivos


Los estudios revelan que recordar momentos felices nos ayuda a ser más felices en el presente. 



Esto se lo leí a Gretchen Rubin en su libro "Objetivo: Felicidad". Concretamente lo leí el pasado noviembre y desde entonces, estaba deseando sentarme a escribir y recordar diferentes momentos súper felices. Hoy familia, me siento con mis "recuerdos deportivos".

[¿Sabes? Empecé a escribir este artículo en enero y estamos a marzo 😄 Pero, dadas las circunstancias, antes de compartir mis recuerdos, voy a compartir mis recursos favoritos a día de hoy, por si te gustan a ti también y te invitan a moverte].


RECURSOS

Me encanta hacer ejercicio en casa, en especial porque puedo ir a mi ritmo y estoy mucho más centrada. Para mí, hacer ejercicio es otra forma de meditación activa. Lo de hacer ejercicio en casa es un básico. Aunque me encanta probar nuevas actividades, lo que te comparto a continuación siempre vuelve.

Primero, me encantan las hojas de seguimiento de hábitos e ir tachando cada día. Llevaba tiempo sin tener uno y justo antes de ayer me creé este


Lo terminé tarde y hay algunos defectines. 


Esta plantilla la tengo colgada en la pared de mi escritorio de trabajo. Suelo hacer ejercicio por la mañana nada más levantarme. Y en estos días, a veces hago otra sesión por la tarde.

Los tipos de ejercicio que más me gustan son los relacionados con fuerza y flexibilidad. Son dos cualidades físicas como dos cualidades mentales que me gusta entrenar.

Cardio

Para empezar, para terminar o para intercalar entre los workouts, suelo hacer cardio y mis favoritos están en este canal de YouTube.



Incluso cuando me da pereza hacer ejercicio, este canal me salva. Tiene vídeos desde los 5 minutos, así que no hay excusa. También puedes encontrar entrenamientos para diferentes zonas, aunque yo siempre acudo a los de cuerpo completo.

Fuerza

De fuerza, si ya me conoces, sabrás que he probado todas las aplicaciones habidas y por haber. Algunas van desde los 8€/mes y otras hasta los 20€/mes, esto es lo máximo que me he encontrado.

Mark Lauren

Como biblioteca de ejercicios y progresiones, hay un libro fantástico: "Musculación sin aparatos" de Mark Lauren. He ido a buscarlo en Amazon y me indica que lo compré en agosto del 2015. ¡Ojo!.



Kaila Itsines

Otra de mis opciones recomendables por el formato de entrenamiento es la Guía BBG (Bikini Body Guide - 12 semanas) de Kaila Itsines. Se trata de un circuito "A" y un circuito "B", donde cada uno consta de 4 ejercicios. Más bien es trabajo de resistencia y cardio.

El workout consiste en hacer 4 sets (A, B, A, B) de 7 min cada uno:

Circuito A: 7min / Descanso 90s  
Circuito B: 7min /  Descanso 90s 
Circuito A: 7min / Descanso 90s 
Circuito B: 7min /  Descanso 90s 


3 días a la semana trabajo de resistencia. Las últimas semanas son 4 días.
2 días para cardio a elegir entre una sesión de baja intensidad pero constante durante 35-45 min ó una sesión de HIIT, de 10-15 min (ejemplo, sprint 1 min/andar 1 min) 
1 sesión de estiramiento (le llama rehabilitación).

Thenx

Lo que más me ayuda pasar a la acción es no pensar qué voy a hacer. Esta app (Thenxs), aunque tiene planes de pago, todos los días publica gratis un entrenamiento con ejercicios de calistenia.

Estos son el tipo de ejercicios que me encantan. En la biblioteca puedes seleccionar otro, si el grupo muscular del día no te apetece.

Se trata de una lista de ejercicios donde indica segundos o repeticiones y número de rondas a realizar. No suele durar más de 45min. Incluye calentamiento pero no estiramiento.



Este es Chris Heria, creador, o al menos uno de ellos, de la app que te comento. Además él tiene su propia app, que lleva su propio nombre. Me gusta porque es muy exquisito y limpio con la técnica. Al menos, yo sin entender y desde fuera, me gusta cómo luce. Me inspira mucho.

12 minutes Athlete (Krista)

Mi favorito ahora mismo. Este canal me encanta porque en vídeos muy cortos te muestra diferentes formas de conseguir algunas habilidades como las sentadillas a una pierna, hacer el pino, etc., y tiene publicados algunos workouts de 12 min muy chulos y que realmente te ponen el corazón a mil. Tengo el ebook y la app.




Sean estos u otros, tenemos muchísimos entrenadores/as compartiendo sus rutinas online y como antigua compañera de muchos de ellos, si no has entrenado nunca con entrenador personal, tienes que probarlo. Primero porque aprendes a ejecutar bien la técnica y esto es salud. Segundo avanzas más rápido. Tercero tu compromiso y concentración es mayor. Desde luego, tienes una visión más profunda de lo que estás haciendo.

Freestyle

Y si no te convence nada pero sabes el tipo de ejercicios que te gustan... mi opción es el estilo libre. Tengo un Timer (aplicación) en el móvil donde he configurado diferentes sets para hacer ejercicio con los sistemas que me gustan.





Estiramiento
Para acabar, hago esta tabla


Y este otro lo pongo por compartir esta página. Me parece chulísima. Un diseño muy original y que invita a hacer los workouts. También con entrenamiento del día, filtro por grupos musculares, retos y mucho más. 




Flexibilidad

Definitivamente Yoga. Como me conocéis, para mí Yoga es más que una práctica física, pero aunque no realices la práctica con esta intención, te puedes llevar otros beneficios.

Mis opciones favoritas son

Brenda Medina


Tienes estos 21 días que están muy bien y genial si crees que el Yoga es aburrido. 

Laruga Glaser

La rutina que aquí comparto la hacía sobre todo cuando vivía en el campo el año pasado. Se trata de una parte de la primera serie de Ashtanga Yoga. Este tipo de yoga es uno de los más atléticos. Laruga me gusta todo lo que transmite: entrega, disciplina, concentración. 



Xuan Lan Yoga

A Xuan la encontré buscando un vídeo de yoga de pie. Sí, para hacerlo solo de pie. Y mira, ahora viene muy bien. Me gustan mucho sus explicaciones.


Ramiro Calle

Si quieres profundizar un poco más acerca del yoga, Ramiro Calle tiene como 40 días de yoga seguidos. Son clases cortitas (aunque algunos ejercicio notarás que te sube la frecuencia) e incluye una breve meditación al final.


André Van Lysebeth

Tiene varios libros profundos sobre el tema y en uno de ellos tiene una tabla, con una secuencia de yoga que me gusta mucho y había olvidado añadir. La veo muy completa y una de mis favoritas.




Y hasta aquí mis fit-consejos 😄
Ahora sí, a por los recuerdos que era la idea original 😄





RECUERDOS

Mis primeros recuerdos del deporte se remontan al colegio, cuando me apunté a balonmano y que sólo se me dio bien el último día antes de marcharme 😄

En balonmano. Podréis pensar que es uno de mis hermanos, pero soy yo. 😄 

Posterior a este recuerdo no tengo nada más en mis carpetas hasta 2014.

Entre medias, mi actividad física era nula. En tiempos de descargas masivas en el Emule, llegué a bajarme todo tipo de vídeos como "Brazilian Body Workout", "Discover Bellydance with Veena & Neena", "Hemalayaa: Bollywood Party Workout", "Cindy Crawford: Shape your body"

... Muy variopinto todo, pero pasaba más tiempo mirándolos e imaginándome haciéndolo, que propiamente practicándolos, jajaja. También en Youtube veía algunas rutinas.

Era un tanto curioso estar con la ropa de deporte delante del ordenador decidiéndome qué hacer (me apetecía todo), y finalmente no hacer nada.

Y ahora sí, 2014, 28 años, me tomo más en serio esto y me descargo un pdf para hacer ejercicio: Freeletics (ahora ya una aplicación).




Aprovecho para mostrarte una captura de mi carpeta Fitness

Como ves, no me aburro 😄


Muy al poco, y no sé cómo, encontré un grupo de entrenamiento funcional al aire libre: AUT. No sólo me enamoraron los entrenadores de mi zona, Chari y Edu (y Rubén, su fundador, que conocí más tarde), sino que me encantaba entrenar así, en un parque, con bombonas de butano, con los árboles, con los bancos, con el suelo, con las kettlebells... Estos momentos me reportaban mucha felicidad porque además de que me gustaba el tipo de ejercicios y estar al aire libre, se hacía en grupo; el disfrute se multiplicaba.

Freeletics tenía una frase que decía: "Aquel que dice que el sol es felicidad, nunca ha entrenado bajo la lluvia". Con AUT tengo un recuerdo lloviendo a mares, entrenando debajo de un árbol, calada, pero con unas sensaciones increíbles.

Saltando un murito de ruedas. Mira mis rodillas.

Actividades extras que realizaban, como defensa personal.

Lo chulísimo de AUT es que cada mes enfocaban el entrenamiento a una actividad, más bien a un reto mensual, a una EXPERIENCIA. Cuando aterricé, un mes habían hecho una carrera con ciegos, otro mes surf... Yo fui a la de snow. Era la primera vez que sentía aquello de conectar con un mega grupo de personas afines, llenas de buen rollo con ganas de superarse así mismas.



2015

¡Cómo me lo pasé! Adoro estas convivencias. Desde aquí, una abrazo para todos.

Así que con AUT trabajaba la fuerza dos días y me apetecía tener otro día de cardio. Fue como encontré el Club Corredores, otra mina de buen rollo y recuerdos felices. Guardo mucho cariño a los entrenadores: Jorge, Aitor, Pedro, Quique, David, Víctor, Fermín... Nos aportaron tanto técnica, motivación, dar siempre un poco más en cada entreno, progreso y sobre todo, muchas risas 😄


Perdonad la calidad. Estoy descargando de facebook 😋 Estoy abajo a la izquierda. (2014)

Y su dosis de Social Training 😉

2014. Mi primera San Silvestre Vallecana. 

2016. Con las chicas. Echo en falta a María Pelassso en esta foto. La primera acogida vino con Roxana, Sandra, Laura... que me sacaron a correr fuera del Club por las calles de Sanse y me animaron tanto. 


Más majas que las pesetas. Risas no faltaban. María, Vane, Besaida, Bego, Mariña, Roxana, Bea...


2016. Cena de Navidad con las chicas del Club 💙

2017. Me dijeron: "Gemma, si corres 10, corres 20". Y así fue como me apunté a mi primera media maratón.


No iba sola. La Marea Azul 💙

2014. Entre medias había otras escapadas como volver a coger la bici por primera vez después de la adolescencia y hacer 65km. ¡Ojo! Vías verdes. Ruta de Ambite a Morata de Tajuña. Gracias Jony ;).

Y esta otra salida con el grupo de Triatlón del mismo Club. Sólo les vi para la foto. 2015.

2016. Carrera Navideña en el Circuito del Jarama. Desde luego he cogido la más favorecida, jajaja.

Y ya que estamos, una carrera 13km y 25 obstáculos, llámese Farinato Race. 2017.

Por mucho que se sorprenda mi antiguo compi Sergio Larraya, ¡Sí! Quedé la 2º de la brigada femenina. Es decir, mujeres entre 30 y 34 años 👏🏼😄 Que no habrían más de 30 en total, pero ahí estaba yo :)  2017

Compartir retos es lo más. Tienen razón los estudios sobre lo de que recordar momentos felices te hace más feliz en el presente.

Otra media maratón en Formentera. Creo que fue la 3º y última. 2017. 

Un viaje que nos dejó esta foto tan tan chula y que recuerdo con tanto cariño.

Cuerda Larga. Tendré que volver a preguntar a mi amigo extramotivado extremo Javi, quien me invitó a esta aventuraza, pero creo que fueron más de 30km. Javi dice que hay que pilotar un deporte de agua, otro de aire y otro de tierra, jajaja. 2017.

Un poquito de skate con Charly Windsurfy, cuando vivía en San Agus. 2017. Aquí parezco hasta pro, pero espérate al siguiente.



Añadir que era mi primer día (y último) de skate. 


De San Agus salieron otras aventuras como Surf en Portugal. Gracias Charly 🤙🏼




El minuto de vídeo es sólo haciendo eso. En San Agus.




Calentando con el IndoorBoard a las 7.30h. ¡Así se empieza el día, con movimiento y risas! En San Agus. Jo lo estoy viendo y quiero tener el mío.


Salida nocturna de trail con los compis del Club Corredores. Estuvo muy chulo. 2017.



Esto es lo que pasa cuando te pilla un entrenador personal por banda, en este caso Sergio Larraya, te reta y te vienes arriba. Por mi cuenta cogía 30, 40... 50kg y me llevo a 75kg. 



Más intentos de pino en 2017. A día de hoy sigo queriendo mantenerme en pino sin apoyarme en la pared. La constancia no es mi fuerte.



2018. Hacía tiempo que había dejado el Club Corredores. Es fácil engañarme para participar en lo que sea, en esta ocasión, unos relevos. Me apunto a todo. Pero madre mía como me pesaba el trasero... había cogido además unos 3-4kg. Iba lentísima pero me lo pasé muy bien.



Vídeo de relleno haciendo el pino. No tengo más cosas en 2018. 😄



2019. Me parto de risa siempre con este vídeo. Mi vida es un retomar la actividad física siempre, jajaja. Salida a Navacerrada con Charly. El resto, se explica en el vídeo. (Posiblemente haga otro post de rutas).



Me racioné los burpees por el camino. Hay uno último en esta serie pero ya estoy menos digna, y que por tanto, me reservo.



En 2019, estuve unos meses viviendo en el campo. Allí hacía yoga con vídeos de youtube. Al volver a la ciudad, quise retomar la actividad física y no se me ocurrió otra cosa que apuntarme a un intensivo de acrobacias 😄




Con la profe



Ya que estamos lo intentamos.



Algunos ejercicios de calentamiento.



Mini coreo con el aro. Desde fuera si no lo habéis visto nunca no sé como lo veis. Yo muy rígida. Muchos de mis compis ahí venían de gimnasia rítmica, acro yoga, etc.  No tengo vídeos con las telas y es pena porque también aprendimos algunas figuras.


Este curso intensivo de acrobacias fue en agosto. En septiembre decido probar con algo que siempre me había apetecido: ¡CROSSFIT 💪🏼! Me apunté al Quimera.

Entrada a Quimera

La pizarra y un WOD cualquiera



Me ENCANTA el CrossFit. Desde luego que junto al yoga, son mi tipo de ejercicios favoritos. Jo qué pena que no tenga grabado ningún vídeo. Los profesores de 10. Lidia, Edu, Nacho... Manuel apenas coincidí... Son Aprender, son buena técnica, sufrir, motivación y disfrutar. El ambiente era sensacional. Muy muy buen rollo. Compis muy TOP. Y la mezcla de pique y compañerismo me gusta. 

Con Agus, mi súper compi en una competi de final de año. Quedamos los 5º, clasificados para disputar la final. Este día tenía la comida de Navidad con mis amigas. No contaba yo con esta sorpresa, dudaba si irme o quedarme. Finalmente me fui en esta fase. ¡Qué feo! Fue otra pasada de día, de ambiente. Con Agus conocí lo que era el Compex. Es número uno con esta tecnología, y además tratando sobrecargas y lesiones. 


Estuve hasta diciembre. En mi paso por acrobacias, tuve una caída a la altura de vídeo viral. De hecho, me dolía respirar en su momento. No asistí a ningún profesional de la salud ni médico pensando que se me pasaría. Pasaban los meses y no se me iba, así que decidí pausarlo. Al mes siguiente me apunté a yoga. También le tenía muchas ganas y podría venirme muy bien. De nuevo, todo un acierto. Pero en vista de que en febrero seguía con molestias al cambiarme de postura en la cama, me pareció buena idea ir por fin a tratarme. A día de hoy, finales de marzo, parece que se ha disipado.


Para acabar, otra de mis ilusiones: los pistols o sentadillas a una pierna. Aquí el camino que de practicarlo más a menudo, los tendría ya en mi mochila de habilidades. Llegarán...




Y esto es todo, familia y amig@s 😃 Ha sido como invitarte a tomar un café y enseñarte mi álbum de recuerdo deportivos.



❤️

¡Vipassana para todos!



Familia, amig@s,

Después de que mi madre estuviera a punto de llamar a la Guardia Civil creyendo que me había ido a una secta, y los que tras varios días de no conectarme, querían contactar a mi familia para saber si me había pasado algo... os cuento dónde he estado los últimos 12 días.

Desde hace tiempo quería hacer un retiro y aprender a meditar. En Candeleda, cerca de donde estoy viviendo ahora, hay uno de ellos. Aquí imparten Cursos de Vipassana, la técnica de meditación de Buddha. Vipassana significa ver las cosas tal y como son.


Yo no meditaba. Al menos no como he aprendido. De vez en cuando me ponía una meditación guiada en YouTube, que son geniales, pero me faltaba algo. 

Mi motivación para aprender a meditar, no era sólo por mejorar mi dominio mental, o encontrar la paz interior, o mitigar el vacío existencial que a veces se presenta… sino porque tengo mucha curiosidad por comprender la vida. Y vale, también experiencias místicas, no te lo voy a negar. 

Me apetece compartir lo que aprendí allí y algunos recuerdos bonitos de la convivencia que me llevo.


EL RETIRO 

Dura 12 días en total. 

10 de esos días, estuve en absoluto silencio (aunque siempre estaba rodeada de gente), meditando 11 horas diarias, más 1 hora extra de enseñanzas.

Ellos se ocuparon de que contara con el mejor entorno posible para meditar: instalaciones limpias, comida deliciosa, eliminar al máximo todo tipo de estímulos externos (al entrar te requisan el móvil; ni si quiera se permite un libro o un cuaderno para escribir). 

Todo perfecto para la práctica de meditación, alejado de toda preocupación y distracción. 


EL ARTE DE VIVIR 

Más allá de adiestrar la mente, enseñan algo más: el arte de vivir

Te hablan del sufrimiento con el que vivimos. Un mal universal que se reduce al deseo

El deseo de que las cosas/personas/situaciones sean diferentes de como son. Este deseo infructuoso es incesante. Nos peleamos con la realidad porque debería ser como nosotros creemos que deben ser.

Cada vez que nos angustiamos deseando algo que no se está dando (o se está dando pero desearías que no fuera así), se crea lo que ellos llaman "un nudo mental", básicamente, una tensión interna y la tendencia de reaccionar de una determinada manera, ante determinadas situaciones. 

Esta forma de ir por la vida es la que nos ocasiona tanta infelicidad. 

Alguien dice algo malo, sin yo decidir, ya he reaccionado con enfado o tristeza. 
Algo bueno me pasa, sin yo decidir, quiero que se quede para siempre.


VIPASSANA. LA TÉCNICA DE MEDITACIÓN DE BUDA.

Vipassana significa ver las cosas como realmente son. Ver las cosas realmente como son, es observar sin juzgar.

En el curso, nuestro marco de trabajo es el cuerpo.

Las instrucciones son observar la respiración y las sensaciones corporales con la mente atenta y ecuánime.

Atención y ecuanimidad (equilibrio perfecto ante cualquier situación, sea agradable o desagradable), son dos cualidades que entrenamos en el curso, entre otras cualidades como disciplina y perseverancia.

Con este tipo de meditación eliminamos la tensión interna que en muchos casos, se somatizan en dolores y enfermedades.

El mayor momento de pureza que nuestra mente puede alcanzar, se logra cuando está en estado de observación. Únicamente observación. Sin desear ni rechazar lo que está pasando. 

Meditar se parece más a OBSERVAR que a dejar la mente en blanco. Observar todo lo que ocurre dentro del cuerpo.

Al principio es titánica la tarea de no dejarse llevar por los pensamientos (y una locura), pero a base de practicar, se van quedando en un segundo plano.

Comprendí que la mente no se puede quedar en blanco. La mente piensa como el corazón late. Pedirle a la mente que deje de pensar es como pedirle al corazón que deje de latir. 

Durante la meditación, toda esa negatividad enterrada en el inconsciente, se manifiesta en el cuerpo en forma de dolor u otras sensaciones (como cosquilleo, calor, punciones, etc).

Así que cuando llevaba un rato sentada meditando, al rato aparecía un dolor en la rodilla. Esto que creía que era por estar un buen rato con la misma postura, en realidad es tu cuerpo mostrando tensión acumulada del pasado.

Te explican que las sensaciones surgen y desaparecen. Que tenemos que observar objetivamente y atravesar este fenómeno.

Sólo haciendo esto, penetras en el dolor y lo liberas.

Desde luego hay que verse allí, tantas horas sentado, padeciendo todo tipo de dolores, cuando no es una rodilla, es la espalda, cuando no un pie... pero es alucinante cuando lo logras (aunque no siempre), que te duela una zona y permanezcas sin reaccionar, ni positiva ni negativamente, ni cambiar la postura para aliviarte, y al cabo de un rato, a veces corto, a veces largo, desaparezca. Realmente sentía una liberación momentánea.

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Por tanto, aparece una sensación > observas con atención y ecuanimidad > desaparece la sensación > se libera un nudo mental.

Con este ejercicio, además de purificar la mente de todas la negatividades que hemos creado, empezamos a cambiar el patrón que tenemos de reaccionar.

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Goenka lo define como una operación quirúrgica en la mente. Goenka es el maestro con quien tenemos cita todas las noches a las 19.00h, en la sala de meditación. Es uno de los momentos que más me gustan. Hay momentos que te partes de risa, tanto por las historias para ilustrar una enseñanza, como los comentarios con los que te sientes 100% identificado.

Me encanta también el que dobla la voz al español. Su acento, su entonación y expresiones como "¡Esto es maravilloso!". Os buscaría una audición, pero si pensáis ir, perdería toda la gracia. Así que me voy a contener.

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Un punto a destacar del Vipassana es que únicamente se centra en observar la realidad del cuerpo y la mente, sin alterar nada.

Sin modificar la respiración como crees que deberías respirar, sin mantras, sin recitar palabras, sin movimiento, sin visualizaciones, sin adorar a ningún Dios...

Sólo observar de la realidad del momento. Esto es muchísimo más profundo que lo que estamos acostumbrados a leer sobre meditación. Al menos yo.

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Una definición más completa y exacta la tienes en la web de Dhamma Sacca (el lugar donde yo lo realicé). 


Alrededores de Dhamma Sacca. Candeleda. Ávila.



UN DÍA EN EL RETIRO DE DHAMMA SACCA

El día empezaba a las 4am y finalizaba a las 21pm. Hacíamos tres comidas vegetarianas: desayuno, comida y merienda, seguidas de un descanso. Después de cada comida solía darme un rico paseo, aprovechando las vistas al Almanzor. El resto de las horas estaban destinadas a la meditación.


He hecho un horario para que se vea claro :)

Horario del día



CREANDO LAS BUENAS CONDICIONES PARA LA MEDITACIÓN

El código de conducta

Para llevar la práctica en las mejores condiciones posibles, teníamos un Código de Conducta, que consistía en:

Los cinco preceptos de la conducta ética o cumplir Sila: abstenerse de matar, abstenerse de robar, abstenerse de mentir, abstenerse de conductas sexuales inadecuadas y abstenerse de consumir sustancias intoxicantes.

Noble Silencio. Permanecer callados durante los 10 días del curso (hablamos el primero y el último, estamos 12 días en total allí). Si habláramos, surgirían nuevas ideas, más comidilla para la mente. También podemos incumplir sila, mintiendo, exagerando, etc.

Evitar el contacto físico y visual directo. 

Vestimenta discreta, cómoda, que no sea excesivamente ajustada o llamativa.

No hacer ejercicios o movimientos que puedan distraer a los compis.

Separación de hombres y mujeres. La distribución de los espacios están diseñados para mantener mujeres y hombres separados. Sólo coincidíamos en la sala de meditación y accedíamos a nuestro área por nuestra puerta correspondiente.


Todo este tinglado de la conducta y los estímulos externos se mantienen a ralla para favorecer la concentración.

Cuando el objetivo de adiestrar la mente te lo tomas en serio, no te extraña la idea de que haya gente que se marche a una cueva.

Conforme pasan los días, te sientes cada vez más calmado. Estamos a dieta de estímulos, sin móvil, sin hablar, sin mucho que ver, sin libros, sin si quiera un cuaderno para escribir… esto facilita mucho la tarea.


El gong que marcaba el inicio y final de las meditaciones.


EL DHARMA (dhamma). EL KARMA (kamma).

Me llevo más vocabulario en sánscrito (y pali) 😌. Me encanta cómo suenan y ubicar un poco más estos conceptos, que andaba perdida a pesar de leer de vez en cuando sobre estas cosas.

Dharma es ley y se refiere a las leyes de la naturaleza.
Una de ellas es el famoso karma, la ley de que toda acción tiene una consecuencia.

Dharma también significa enseñanzas.

Entre esas enseñanzas están tres características de la vida: sufrimiento, impermanencia y ausencia de ego?

¿¿Whaaatttt??


Sufrimiento

Hace años, en uno de esos tantos test de personalidad que hice, ya me dieron el aviso de mi tendencia hedonista, evitando el dolor o enmascarándolo con mi fuente inagotable de positivismo, apuntándome a un curso nuevo o vivir una nueva experiencia... cada vez que estaba en una situación que me dolía. En concreto, en el eneagrama de personalidad, me sugería que en esas situaciones de dolor no saliera huyendo en busca de una distracción, sino que lo sintiera profundamente. Se quedó en eso: teoría.

Cuando llegué al retiro, no sabía que trabajaría este aspecto. Sólo sabía que estaría en silencio y aprendería a meditar.

Así que sin quererlo, me vi aprendiendo una nueva forma de relacionarme con el dolor: sin moverme y en silencio.

Como dije, allí la Vida se reduce al marco de nuestro cuerpo. Por lo que en este contexto, se traducía en no reaccionar de inmediato cambiándome de postura, cuando sentía un dolor en alguna zona del cuerpo.

Sólo quedarme ahí hasta que desaparezca. Algunos tardarán más que otros... pero desaparecerá. Y lo hace.

Lo que nos hila a otra característica. La impermanencia.


La impermanencia. Anicca, anicca, anicca.

Otra característica de la vida con la que mejorar nuestra relación. Lo vemos todo tan sólido... tan para siempre... hasta que un día recibimos una noticia que nos despierta, y sentimos que durante todo este tiempo hemos estado distraídos. Es una sensación extraña, y siempre nos proponemos apreciar más las pequeñas cosas. Hasta que de nuevo, caemos en la rutina y lo olvidamos. Es aquí donde veo la importancia de la meditación diaria.

Todo cambia. Todo es impermanente (anicca).

Todo tiene la característica de surgir y desaparecer. Permaneced desarrollando la sabiduría de la comprensión a nivel de la experiencia. Con esta comprensión de anicca, mantened el perfecto equilibrio de la mente, una ecuanimidad perfecta. Por más agradable que sea una sensación no reaccionéis con deseo. Por más desagradable que sea una sensación, no reaccionéis con aversión, odio. Cada sensación que experimentéis, debería ayudaros a desarrollar la facultad de la ecuanimidad. Ecuanimidad. Permaneced conscientes de las verdaderas sensaciones en el cuerpo y ecuánimes con la comprensión de anicca. – Extracto de una meditación Vipassana para desarrollar la comprensión y ecuanimidad sobre la naturaleza impermanente de la vida.

Comprensión. Experiencia. Surgir y desaparecer.

Nos han dicho que todo lo que vemos, en realidad son partículas subatómicas vibrando. Que aparecen y desaparecen.

Mis sentidos y capacidad de percepción me devuelve una realidad sólida. Al meditar, si mi grado de percepción llegara al grado de refinamiento mental de Buda, en lugar de saberlo por los libros, podría decirlo por mi propia experiencia, como hizo él hace más de 2.000 años.

¿Cómo es posible que de unas partículas, pasemos a contarnos tantas historias ilusorias?

Me parece increíble de que todo esto sea una ilusión. De que no hay nada sólido ni permanente a lo que agarrarnos.


La ausencia de Ego

Está trilladísimo esto del Ego, pero es increíble esos pequeños momentos en los que parece que dejo de ser algo concreto.

Muchas veces cierro los ojos e intento definir quién soy. Entonces lo primero que se me viene son rasgos de personalidad. Con cualquiera que se me venga, me doy cuenta que ni siquiera soy siempre así, ni tampoco en todas las situaciones, entonces ¿quién soy realmente?

Me quedo contemplando.

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Ausencia de ego. El personaje que nos creemos, el "yo", o lo que considero "mío", es ilusión. De nuevo, todo se reduce a partículas subatómicas vibrando.

Según el momento en el que me encuentre, esto me parece una rallada porque no lo comprendo o me parece fascinante.


SENTIR LA ENERGÍA

Yo no he logrado sentir ese famoso flujo de energía por todo el cuerpo, que se menciona en estos cursos.

Insisten que tampoco es la meta.

He podido sentir algo parecido por partes, o en un lado del cuerpo, un brazo, o al irme a dormir sentir un máximo relax. Si me lo imagino, lo imagino como el llegar a sentir cómo corre la sangre por las venas.

Sé que es posible. Es llegar a un estado de gran calma, observación y concentración, para percibir estas sensaciones tan tan sutiles.

Este esfuerzo lo comparo como cuando visito un bosque. Escucho un píopío bonito e intento afinar el oído como enfocar la vista para localizar el pájaro. Como no estoy acostumbrada a ver follaje sino ladrillos, de primeras veo todo igual, lleno de ramas y hojas verdes. Si sigo intentándolo, voy afinando todos los sentidos, hasta que por fin puedo distinguir con claridad las formas y colores, e identificar el pájaro.

Sea como sea, ¡Quiero mis sensaciones! Jajaja.


TAMPOCO HE LLEGADO AL NIRVANA

El famoso Nirvana, la Liberación. La Iluminación. Un estado más allá de la mente y la materia para el que se requiere desarrollar una gran comprensión, no sólo intelectual sino experiencial.

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Desarrollar la Sabiduría (además de un estado de alegría permanente) es de lo que más me motiva. Saber que con nuestra mente podemos conocer el Universo, de experimentar la Realidad por mí misma.

Que 2.500 años atrás, entre otros iluminados, Buddha describa que la mente y la materia está compuesta de unidades muy muy pequeñas (kalapas, átomos) y que en un segundo aparecen y desaparecen un trillón de veces, sólo entrenando la mente y la observación, me parece increíble. ¡Ojo! ¡2.500 años antes!

En occidente hemos llegado a la misma conclusión, por medio de aparatos, hace sólo unos pocos años.


LA ESTRUCTURA DEL CURSO 

Cuando aprendí lo que allí aprendí, me di cuenta que a todo lo anterior no lo podía llamar meditación. Conocí tres prácticas, enseñadas en este orden:

Anapana. Observar la respiración (1º práctica)

Los primeros días comenzamos por observar la respiración en el triángulo formado entre las fosas nasales y la línea superior del labio. El acotar la zona sirve como preparativo para ir entrenando y afinando la concentración.

La respiración además está ligada a la mente. Si estás enfadado, es más rápida. Si estás relajado, es más suave.

Empiezas también a conocer la naturaleza de tu mente, continuamente saltando de un pensamiento a otro. Del pasado. Del futuro. Muchos no tienen nada que ver entre sí. Yo volvía a la respiración y a los tres segundos ya me había vuelto a ir. Es una locura y desesperante. Pero como te explican que es normal y nos pasa a todos, pues me lo tomaba de otra manera.  Me decía que a eso había venido, a aprender a adiestrar la mente. Con los días, aunque no siempre desaparecen los pensamientos, se quedan en un segundo plano o no te das cuenta de que están ahí.


Vipassana. Observar la Realidad con una mente Ecuánime (2º Práctica)

Dos o tres días después, de observar la respiración pasamos a recorrer las sensaciones de nuestro cuerpo de la cabeza a los pies y de los pies a la cabeza con mucha Atención.

Instrucciones: observar con objetividad, sin reaccionar ante lo agradable o desagradable (ecuanimidad), y apreciando su naturaleza impermanente, es decir, toda sensación aparece y desaparece.

Con los días, de forma natural, ya eres capaz de mantener la concentración más tiempo, incluso te das cuenta de que bajas la respiración para sentir aun más lo que sea que se pueda manifestar en la piel.

Hay todo tipo de sensaciones, calor, frío, cosquilleo, dolor, zonas en blanco... Dolor y zonas en blanco son las que más he vivido, con cosquilleos agradables puntuales.

Como ponía tanto empeño en sentir, no sentía nada. Hay dos profesores (un hombre y una mujer) que en meditaciones puntuales, hacen una especie de revisión para resolver dudas de uno en uno. Les pregunté al respecto.

La instructora, me indicó que a todas las sensaciones hay que darles la misma importancia. Que en todo el cuerpo hay sensaciones y lo que parecen zonas blanco (ausentes de sensación), son tan sutiles las sensaciones que no soy capaz de percibirlo conscientemente. Aún.
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Explican que el dolor está en la mente. A nivel atómico, donde hay dolor, no son más que partículas en su cualidad más sólida. Alucinante.

Lo que sí he experimentado han sido momentos de profundo equilibrio interior o absoluta quietud.
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Lo siguiente es muy gracioso.

Goenkaji ya sabía que iríamos buscando algo más especial, sensaciones especiales, agradables, extraordinarias... y entonces lo único que te encuentras son sensaciones burdas. Toscas. Dolor. Incomodidad. O ni si quiera sentir. ¡Vaya!.

Yo iba con la idea de que como había leído ya cosas... tendría grandes revelaciones o sentiría cosas muy especiales. Jajaja. He de seguir trabajando con paciencia y ecuanimidad. Sin equilibrio mental no se perciben las sensaciones más sutiles. (Me acabo de llamar desequilibrada, jajaja).
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En general, la mayor parte del tiempo me sentía muy bien. Salía satisfecha de muchas meditaciones donde a pesar del dolor me mantenía ecuánime. De hecho, aquella comprensión sobre el dolor hacía que lo sintiera como tal: una zona muy pesada. Densa. Y sonreía.

Sentía que quería compartir todo lo aprendido y que esto se lo iba a recomendar a todo el mundo porque es fabuloso tener todas las facilidades que te dan para que tú sólo te centres en la meditación.
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También tuve momentos de frustración cuando no era capaz de controlar la mente.

Al final del 8º día hubo lágrimas. Hasta entonces me mantenía inmóvil la mayoría de las meditaciones (hasta el punto que me dijeron cuando acabamos, que yo esto lo había hecho más veces), pero este día fue bastante retador. Me costaba concentrarme. Estaba muy inquieta mental y físicamente.

Eran las 18h, hora de la meditación Adhitanna. Me mentalizo de que esta vez sí me mantendré inmóvil, con firme determinación. No pude. Tenía un intenso e insoportable dolor en la espalda. Sentí que había retrocedido. Además, aunque días anteriores había aceptado que mi realidad era esa, zonas de dolor y zonas en blanco en general, y que ya llegarían (o no) otras sensaciones más sutiles, ese día, alguna parte de mí sentía que se acababa el curso y no había tenido nada especial.

Forzarme a aguantar el dolor a ese nivel es perder la meditación y la ecuanimidad. Quería aguantar hasta las lágrimas y tampoco fui capaz. Me rendí. Lloré y me relajé. Volví a sentir que todo era perfecto tal y como era.


Ecuanimidad

El summum de las cualidades. Contaba antes que continuamente reaccionamos ante las vicisitudes de la vida con deseo o aversión. En el retiro, las vicisitudes de la vida son las sensaciones de nuestro cuerpo.

Nos dan instrucciones de permanecer ecuánimes ante cualquier tipo de sensación, agradable o desagradable. (Fíjate qué entrenamiento para cuando saliéramos ahí fuera).

Las agradables deseamos que se queden siempre, nos apegamos a ellas.
Las dolorosas las rechazamos, deseamos que desaparezcan.

El trabajo aquí es evitar esas reacciones de deseo/rechazo y mantenerse ecuánime. Este es el propósito, la ecuanimidad, no las sensaciones agradables ni la percepción del flujo de energía por todo el cuerpo. ("Vale, vale... pero que si las siento, mejor que mejor" – Pienso por dentro, jajaja).

Existe una metáfora sobre el arte de vivir: la vida como un río. Una cosa es ser arrastrado por el río y otra es estar sentado en la orilla y observar el río. En general, vivimos dentro del río. Arrastrados por el río. Mafalda diría: "Para mundo, que yo me bajo".

Tuve miedo algunos momentos porque pensaba que esto me quitaría los colores y sabores de la vida.

La realidad es que puedes disfrutar de todo pero sin apego. Sin miedo a que la vida cambie. Es una paz más duradera, sin esos picos de máxima felicidad o infelicidad.

Hay una metáfora de ello. Pueden haber momentos felices o infelices (olas) en la superficie de la vida, pero debajo de esta, hay un estado perenne de paz (océano).

Contemplar.


Metta-Bhavana. Meditación de amor benevolente (3º Práctica)

Al finalizar la meditación estás impregnado de buenas sensaciones; del estado de relax en el que se encuentra cuerpo y mente.

La tercera práctica es que, aun con los ojos cerrados, compartas este estado con todos los seres. Qué bonito, ¿verdad?. Al final te sale sólo, te encuentras tan bien que deseas que los demás se sientan como tú en ese momento.

Esto abre mucho el corazón. Por te ayuda a ser más compasivo y tolerante con los demás. Te hace mejor persona. Alguien que está bien por dentro, actúa bien, por tanto, alguien que actúa mal, es que no está bien por dentro. Como es dentro, es fuera.

Para cerrar la meditación, dedicas unos agradecimientos a las enseñanzas, a todos tus maestros y a Goenkaji.


CAMBIAR EL HÁBITO DE REACCIONAR 

Esto me gusta.

No tenemos control sobre el mundo exterior.

Tampoco podemos poner candados a los sentidos para que no entren las imágenes, las palabras, las sensaciones…

pero podemos trabajar sobre el hábito de reaccionar.

Esto es lo que aprendemos y experimentamos. Por un lado tenemos los pensamientos y emociones que aparecen en la mente; por otro lado, la respiración y las sensaciones. Ambas son las caras de una misma moneda. Siempre leo dos veces esta última frase.


CÓMO ME MANEJARÉ CON ESTE APRENDIZAJE Y CÓMO LO PRACTICARÉ FUERA EN EL DÍA A DÍA.

El primer paso es estar consciente a las sensaciones.

Observar con objetividad. Las sensaciones son una herramienta. Explican que es nuestro contacto directo con lo que está surgiendo en el inconsciente.

Por tanto, mi nuevo patrón será tender a observar de forma consciente las sensaciones del cuerpo, sin reprimir ni dar rienda suelta a la reacción. Atravesar la realidad tal y como es. Y paciencia. Paciencia y persistencia porque en un cabreo, todo va muy rápido y sin darme cuenta, ¡pam! sankhara (reacción).

El segundo paso es ser ecuánime pase lo que pase, porque todo pasa.

Todo cambia. Cuando no se crea reacción, se crea sabiduría, dicen. Quizá venga de ahí el nada es para siempre o no hay mal que cien años dure.

Mi nuevo patrón será contemplar sin dejarme arrastrar por las historias. Acordarme de la ecuanimidad y aplicarla.


DANA. DONAR.

Antes de ir creía que estaría en un espacio bastante austero y que incluso, quizá pasaría incomodidades. Por supuesto que ello no me iba a impedir aprender y vivir la experiencia.

Pues nada más lejos de la realidad. Instalaciones de 10. Servidores de 10. Alrededores preciosos que inspiraban buenos paseos con el Almanzor de fondo. Comida de 10. Bendito gomasio, una mezcla de sésamo tostado y sal que era una delicia. No hay alimento, ni dulce ni amargo, que no le fuera bien un poco de gomasio, ja, ja, ja. Si sólo pudiera convencerte con un argumento, se llamaría gomasio :D

Fuera bromas... A todo eso le añades la vivencia y enseñanzas, y el valor se vuelve incalculable. Pues ¿sabes qué? Todo esto fue posible gracias a las donaciones de anteriores alumnos. Esta filosofía es muy bonita. Contribuye con lo que puedas para ayudar a otros a que asistan y aprendan/vivan lo mismo. ¡Que todos los seres sean felices!.

Desde luego, se hace poco todo lo que pueda dar. Cuando avanzan los días, y no sé quién de vosotros me estará leyendo en este momento pero puedo esperar algún chiste ;) te llenas de mucho amor, de gratitud y de muchas ganas de dar y ayudar a los demás.

En alguno de esos momentos de sentirme perdida, me preguntaba "Pero ¿qué he venido a hacer aquí?"

Muchas veces y tras mucho pensar, salía de mi ombligo, de MI preocupación para ser feliz, y concluía que SERVIR a los demás. Pues ¿qué otra cosa puedo hacer en la vida? Ayudar con lo que sea, con lo que sepa, con lo que tenga... En el trabajo o fuera de él.

Todo lo que tengo es todo lo que doy (así me vino, y sin leerlo en ningún libro, eh). Inmediatamente me sentía más aliviada.

Estos días en el retiro me han vuelto a recordar ese sentimiento y lo han multiplicado. Ayudémonos más unos a otros y hagámonos la vida más fácil entre todos.


ESPERA ¿Y EL YOGA?

No lo he escuchado ni una sola vez allí, pero antes de ir al retiro estuve leyendo sobre ello y me pareció muy interesante, así que aprovecho para contarlo aquí.

Comúnmente atribuimos la palabra yoga a la práctica de las posturas. Esto es Hatha Yoga, y además de ése, hay Yoga de muchos tipos. Yoga de la respiración (pranayama), Yoga de la devoción (bhakti), yoga de la alimentación, yoga de la acción (karma), yoga del conocimiento (jnana), yoga de la meditación, mantra yoga, etc... todos son caminos para alcanzar la unión (definición de Yoga). La unión del alma individual con el alma universal.

Eso suena algo más místico o al menos lo asociamos a una religicón o filosofía... Realmente si se profundiza más en ello de místico no hay nada.

Aun así, en Vipassana, S. N. Goenka indica que el sufrimiento, la enfermedad, etc. son universales y que por tanto los medios para su cura han de ser universales. Es por ello que emplea únicamente la observación de la respiración y las sensaciones, sin palabras ni asociaciones con otros elementos que puedan atribuirse a sectas o religiones. La respiración y las sensaciones son universales para todos.

De todas maneras, el Yoga es otro camino a la Liberación. Todas las prácticas yóguicas que he mencionado, son prácticas psicofísicas que ayudan a refinar la mente y el cuerpo para captar igualmente las realidades más sutiles. Como consecuencia, nos ayuda a mejorar la salud, concentración, relajación, etc. Esta comprensión, para mí, le da más profundidad a todas estas técnicas que en occidente asociamos a un simple ejercicio físico para ser más flexibles.


¡QUE TODOS LOS SERES SEAN FELICES, SE LLENEN DE PAZ Y SE LIBEREN! ;*

Llegó el final. El último día rompimos el silencio y fue fantástico hablar con las compañeras de habitación. Les tenía cariño desde el primer día y ese cariño especial fue creciendo al compartir toda la experiencia sin hablar una palabra. Desde aquí les mando un abrazo enorme.


RECUERDOS VARIOS

El gong y el paseo a las 4,30am, de la habitación a la sala de meditación. Totalmente de noche, con la luz de la luna y el frescor de la madrugada.

El momento del aseo, juntándonos tantas mujeres en el baño, sin pronunciar una palabra. Fijarme en lo coquetas que somos, con más o menos productos, con nuestro neceser, cada una con sus rutinas.

El cariño que coges a la compañeras de habitación, sin hablar. Son mi nueva familia. También las compañeras de enfrente, detrás, izquierda y derecha en la sala de meditación.

Los cánticos de Goenka. Al principio me parecía como estar fuera de España. Después tuve alguna ocasión que me parecía desagradable porque no acababa nunca, en especial la que marcaba el final de la primera meditación del día. Después se transformó en algo entrañable con la sensación de ser bendecida y estar protegida. Me emocionaba muchísimo. Las meditaciones comenzaban con unas breves instrucciones y acababan con estos cánticos de bendición. Tras varias horas meditando, a veces muy cansada, sin saber cuánto quedaba para acabar un bloque, llegaba a apreciar esa leve inhalación justo antes de que emitiera el primer sonido. Sentía un gran alivio y muchísima satisfacción, sobre todo si me había mantenido en firme determinación. No era la única. Se escuchaban los suspiros de alivio, los cambios de postura como el estirar de las piernas por fin, y las sonrisas de gozo. Jajaja. En serio, a veces parecía interminable. Otras sentía que era una de las mejores decisiones que había tomado en la mi vida. Esto último lo sigo pensando.

El sonido de las tripas hambrientas de los demás. La mía incluída.

La pronunciación de "Buddha". Con gran ímpetu en la "B" y en la "d".

El concepto Sankhara (reacción). Nos ha traído muchas risas tanto a solas como después, compartiendo con los demás. Surgía un mal pensamiento y “¡Ay! ya estoy generando shankara otra vez". Entrábamos en bucle, jajaja. Tenías una reacción de aversión, y luego reaccionabas con aversión a ese pensamiento de aversión... Un compi de Vipassana me contó que se le venía la canción de "Shankara sobre Shankara..." Ya sabes, el villancico, jajaja.
Las meditaciones. El pasar de los días. Estar en el mundo y a la vez, fuera de él.

El par de moscas. Parecía que no había nadie más en la sala. A veces buscaba el lado positivo, como por ejemplo, ya que no solía sentir nada, ellas me aportaban una sutil sensación de cosquilleo con sus patitas. En otras ocasiones fueron grandes maestras que me demostraban que podía mantener la paciencia, la ecuanimidad y una concentración imperturbable.

El desapego de las buenas meditaciones. Creer que le has cogido el punto y la siguiente ser un desastre. Creer que ya tienes "tu postura" sentada y la siguiente, no puedes soportarla ni dos minutos.

El azul de los cojines de meditación. Por cierto, sólo usé el cojín de base que facilitan y una manta doblada para apoyar el coxis (más abajo verás una foto). También podían verse verdaderos tronos hechos de cojines pequeños (no recuerdo el nombre, ¿zafu?). Yo no cogí ninguno no por dura, que también, sino por no necesitar nada accesorio para poder practicarlo siempre en cualquier momento.

Las instrucciones primero en inglés y después en español. Y conceptos inolvidables repetidos hasta la saciedad como "from the top of the head, top of the head", "perfect ecuanimity", "gross sensation", "yyyooogguiiiii", "anicca, anicca" y más, que ahora meses más tarde no recuerdo, pero que eran muy top.

Las miradas de agradecimiento. Aunque no puedes hacer contacto visual, a veces es inevitable como cuando te sostienen la puerta para que pases o te dejan paso para servirte la comida. Diriges una mirada de agradecimiento.

Pequeños detalles que me hacían sonreír el corazón. Un día se agotaron los tenedores y se los pedí a una voluntaria. Seguí la cola para servirme la comida. Al rato, una compi vino desde atrás a traerme un tenedor cuando rellenaron el cubilete. Recuerdo la amabilidad con la que me lo entregó y la mirada de sus ojos azules. Esto que parece una chorrada para mí fue un momento súper bonito.

Los desayunos. De entre todas las opciones, yo me servía un tazón calentito de porridge de avena con yogur, miel, un trozo mantequilla y por supuesto, gomasio. De los mejores momentos del día. Después teníamos un rato de descanso, que me metía de nuevo en la cama.

Las comidas. Increíbles. Deliciosas.

Las meriendas. Que son la cena (17.00PM), no tanto. Eran muy ligeras: dos piezas de fruta y ya hasta el día siguiente nada. Aunque he de reconocer que me sentía muy liviana en general y esto ayudaba a meditar.

La bandeja del gomasio, las pipas y las semillas... y mis juicios. Esta bandeja estaba disponible para todas por la mañana y al medio día. Por la tarde, estaba en otra mesita apartada sólo para aquellas con dietas especiales. El cartel ponía esta indicación bien clara, pero yo veía que muchas se servían. Una de las voluntarias iba cambiando de ángulo el cartelito y le notaba cierta indignación porque no eran pocas las que paraban a servirse de la bandeja. Por dentro, me preguntaba si es que no lo veían o no lo querían ver. Que vaya morro. Como las que cogían más de dos frutas, cuando ponía claramente "coger dos frutas".

La fruta de la mañana y "obsérvate a ti la primera". Entonces tras acabar el Vipassana, yo, que cogía fruta de vez en cuando por las mañanas, a los días me di cuenta que tenían un cartel bien hermoso que decía "sólo estudiantes antiguos". ¡Zas!

La noche del susto "¡Ay!". Dormimos seis por habitación, en literas enormes y confortables. A mí me tocó en la parte de arriba. Una noche medio soñando, abro los ojos y me asusto porque no me esperaba el techo tan cerca. Creía que me iban a aplastar. Entonces exclamo –¡Ay!– a lo que otra súper seguido responde –¿Quééé?–. Completamente oscuras, nos empezamos todas a reír. Jajaja.

Jehovana. La que respondió "qué". Una canaria que atrapa la mirada. Su pelo largo. Rizado. Mechas californianas. Alta. Desprendía gracia y me encantaba cómo vestía siempre. Estábamos en la misma habitación y también a mi derecha en la sala de meditaciones. Si tardaba en venir a cualquiera de los sitios, le echaba en falta. Si le sentía inquieta en la meditación, imaginaba que le mandaba ánimo y fuerza, como también, cuando ella mantenía la postura y yo era la inquieta, sentirla era un apoyo. Le cogí mucho mucho cariño. Un día en el desayuno, me dejó con disimulo un puñado de frutos secos (no se permite comida de fuera) en una servilleta. Son pequeñas cosas pero que allí, que no tienes nada, se hacen muy grandes. El primer día que pudimos hablar, nos encontramos en el paseo del bosque. Nos detuvimos una frente a la otra –"Tía, estoy deseando darte un abrazo"–me dijo–"¡¡¡Y yo!!!"–le respondí. Pero no podíamos tener aún contacto físico. Nos habíamos hecho igual de importantes la una para la otra, sin haber hablado nunca antes.

La agenda perdida o lo que nunca sabré. El último día hicimos un grupete algunas de la habitación y otras que coincidíamos en el baño. Nos echamos buenas risas y conectamos un montón. Así que una de ellas anotó en un cuaderno nuestros nombres y teléfonos para crear un grupo de whatsapp. Pocos grupos de W. me entusiasmaban tanto como ese. No cogí ni el teléfono de Jehovana porque todas cogeríamos nuestros teléfonos una vez creado el grupo. Han pasado meses y a día de hoy, no se ha creado el grupo. ¿Escribí mal el teléfono? ¿Olvidaría o perdería la agenda? Sólo tenía el teléfono de otra compi de habitación que no venía en nuestro grupo. La escribí al tiempo, comentando que estaba intentando localizar a Jehovana. Y me pasó otro contacto de otra habitación, pero tampoco dio resultado. Si lees esto, y conoces una Jehovana canaria, que alquila en Airbnb un apartamento, sería súper especial recuperar la amistad.

La llamada de atención. Un medio día que había hecho más calor de lo habitual, me di una ducha y me puse el pijama (pantalón corto y camiseta corta. Estamos en mayo) para una pequeña siesta. Se supone que este no es el código pero no saliendo del edificio, tiene un pase. Como era medio día y generalmente no había gente alrededor, salí distrangis a tender la toalla del pelo para secarla al sol. Me cazaron y obviamente me llamaron la atención. Este pequeño incidente se me repetía una y otra vez en la meditación de la tarde. –Qué boba he sido... tampoco era para tanto, no había nadie... no te machaques, no ha sido malintencionado y no lo volverás a repetir... y vuelta al comienzo– Cómo es la mente ¿verdad?

El reubicador de insectos. Yo no me había leído lo de la manga corta y llevaba algunas prendas con el hombro descubierto, así que todos los días iba con un fular para cubrirlos. Al entrar al edificio donde estaba mi habitación, se me coló una avispa en él. Una compañera alarmada, sin hablar intentaba decirme algo que no entendía, otra me tiró el fular al suelo y la misma fue a por el reubicador: un vaso grande transparente con una tapa echa de un papel plastificado, para sacar fuera cualquier ser vivo. No se puede hacer daño a ningún ser, incumpliríamos sila. También fue otro absurdo momento de revuelo en el hall, de conexión y risas.

El Almanzor de fondo.

Los paseos cada día. En un bosque con tanto encanto que parecía de cuento.

El cartel que informaba muy seriamente sobre la presencia de garrapatas. Cubrirse correctamente y revisarse a menudo. ¡Qué yuyu! Afortunadamente no vi ninguna.

Los caminos de hormigas. De nuevo mis juicios sobre quien pasaba por encima sin mirar, las pisaba y deshacía su camino. Y la chica que se paraba a señalizarlo con palitos.

El silencio. La diversidad de pájaros cantando de fondo.

El último día. Hablando con todo el mundo y las sensaciones compartidas después de una GRAN EXPERIENCIA e INOLVIDABLE.

...

Te animo a que vayas. Contarte que observaba la respiración o las sensaciones del cuerpo from the top of the head, no es suficiente para ponerte manos a la obra por tu cuenta. Tienen que enseñarte la técnica allí y vivirlo, porque es M A R A V I L L O S O.

La sala de meditación, Izquierda hombres. Derecha mujeres. Foto de https://sacca.dhamma.org/es/.